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Padre Christian Chinedu Egemonye, un misionero de la Congregación del Espiritu Santo, enamorado con el ESPIRITU SANTO y Sus obras

sábado, 29 de junio de 2019

Homilía de DOMINGO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD 16/06/2019


DOMINGO DE LA SANTISIMA TRINIDAD- 16 DE JUNIO DE 2019 – AÑO C

Proverbios 8, 22 – 31; Romanos 5, 1-5; Juan 16, 12 – 15

CREADOS A SU IMAGEN, BAUTIZADOS EN SU NOMBRE

PREAMBULO: Con el término “CONSUSTANCIAL” el Concilio de Nicea (19 de junio del 325) resolvió la turbulencia doctrinal de aquella época sobre la SANTISIMA TRINIDAD, estableciendo que EL HIJO ES DIOS IGUAL QUE EL PADRE. Y desde este entonces hemos confesado nuestra fe siempre en UN SOLO DIOS quien existe en TRES PERSONAS DISTINTAS: Padre, Hijo, Espíritu Santo.  Te acuerdas que DIOS PADRE, por amor, envió a Su Único HIJO al mundo para redimirnos (Navidad); y que SU HIJO JESUCRISTO asumió esta misión con Su pasión y Su muerte en la cruz (Cuaresma); y la culminó con Su resurrección (Pascua); luego al volver a Su Padre nos envió el ESPIRITIU SANTO (Pentecostés) para acompañarnos hasta Su segunda venida gloriosa. ¡Excelente! Ahora, HOY celebramos juntos estas TRES PERSONAS en UN SÓLO DIOS: el MISTERIO DE LA SANTISIMA TRINIDAD

RESUMEN: la coordinación y colaboración mutua entre Las Tres Personas de la Santísima Trinidad están presentes en las tres lecturas de hoy.  La sabiduría de Dios PADRE – Espíritu Santo – quien fue formado y nacido de Dios antes del inicio de todo, también existía como “hijo querido” - que se deleitaba en morar en medio de los hombres (PRIMERA LECTURA). El amor de Dios Padre por nosotros, que fue derramado en nuestros corazones por el ESPIRITU SANTO, fue manifestado en la restauración de nuestra amistad/paz con Él por la mediación de JESUCRISTO, Su Hijo (SEGUNDA LECTURA). Cuando culminó Su tiempo en la tierra, JESUS encargó al ESPIRITU SANTO la tarea de revelar la plenitud de la verdad que viene de SU PADRE a los discípulos (EVANGELIO).

1.      CREADOS A SU IMAGEN – Es básico y muy fácil aprender en la catequesis que SOMOS CREADOS A IMAGEN Y SEMEJANZA DE DIOS. Pero mientras maduramos como cristianos muy poco asocian este aprendizaje con una realidad intrínseca que lleva – DIOS ES COMUNIDAD. Dios es UNA FAMILIA de Personas que existen, trabajan y practican la COMUNION, COLABORACION y  CORRESPONSABILIDAD. El hombre, para mantener su semejanza con Dios debe vivir en COMUNION, trabajar en COLABORACION y practicar la CORRESPONSABILIDAD.

Esta es la invitación del Misterio de la Santísima Trinidad al hombre. El poder y la obra del Padre no amenazan ni perjudican al Hijo. La Misión del Hijo no está independiente o separada del Padre; al contrario, Le glorifica. El Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo y revela sólo lo que es del Padre y del Hijo.  ¡Esto es COMUNION! El Padre es el CREADOR; el Hijo es el REDENTOR; el Espíritu Santo es el SANTIFICADOR. Esto es COLABORACION. Después de ser bautizado en el rio Jordán, el Hijo de Dios al salir del agua el cielo se abrió, el Espíritu Santo descendía sobre Él en la forma de paloma, y la voz del Padre habló desde Arriba: “este es Mi Hijo muy querido, escúchenlo…” (Lc.3, 21-22). Esto es COOPERACION (CORRESPONSABILIDAD).
Es siempre peligroso cuando un cristiano comienza a separarse de la comunidad; cuando empieza a aislarse de los demás y hacer las cosas solo. El Papa Francisco ve esta situación como el camino de suicidio, como en el caso de Judas Iscariote. Automáticamente la persona se aleja del Señor también y comienza a aferrarse a las cosas – dinero, moda, Gym, Yoga  etc.  (Audiencia General miércoles 12/06/2019, Plaza de San pedro, Roma). La SOLEDAD o el INDIVIDUALISMO (“yo nomas”) no tiene lugar en el diccionario de la vida cristiana. ¡PUNTO!

2.      PUEBLO DE DIOS – SIGUE A TU DIOS: la “división de tarea” y la colaboración en la misión entre las tres Personas de la Santísima Trinidad es el modelo perfecto para el óptimo funcionamiento de la familia, la Iglesia y la sociedad en general. Este implica: (I) cada uno ocupar su propio lugar según su carisma. (II) cada uno respetar el otro en su tarea. (III) cada uno trabaja para promocionar el bien del sistema y nunca su interés personal. (IV) cada uno buscar la colaboración armónica del otro para que se produzca el mejor resultado. En este tipo de sistema no hay nada de COMPETENCIA. No existe el “parroquianismo”- trabajar solo para hacerme brillar, solo para promocionar mi departamento, usar mi puesto privilegiado para tapar a los demás y crecer solo. Personas de este estilo y mentalidad no forman parte de la Familia de Dios, quien es Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Qué pena que los tres órganos del gobierno – EJECUTIVO, LEGISLATIVO Y JUDICIAL- de nuestros países no aprenden nada del Gobierno de la Santísima Trinidad. Estuviéramos ya en el Reino de Dios aquí en la tierra. 

3.      LA SEÑAL DE LA SANTA CRUZ- como cristianos y católicos sabemos que la Señal de la Santa Cruz nos recuerda dos cosas: LA SANTISIMA TRINIDAD y LA MUERTE DE CRISTO EN LA CRUZ.  Somos bautizados en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. La Cruz es el símbolo de nuestra fe. La Cruz es la señal de nuestra victoria contra el diablo. Hacer la señal de la Santa Cruz es invocar a la Santísima Trinidad. La Trinidad estuvo presente en el drama de nuestra redención en la Cruz. Jesús reclamó a Su Padre: “Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?” (Mateo 27, 46). Y después de este fuerte grito entregó Su espíritu (Mateo 27, 50). En otro texto Jesús, a la culminación de todo en la Cruz dijo: “Padre, en Tus manos encomiendo mi espíritu” (Lucas 23, 46). El Espíritu de Jesús es el mismo que procede del Padre; el Mismo que fue derramado sobre la Iglesia el día de Pentecostés. El mismo derramado en nuestros corazones en el Bautismo. Pues cada vez que hacemos la señal de la Santa Cruz estamos alzando nuestra gorra triunfal contra satanás. Es una declaración que formamos parte de la Familia de Dios. Una manifestación que SOMOS MUCHO: somos del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; que somos de la Iglesia, la Familia de Dios y que JUNTOS venceremos siempre.

4.      CONCLUSION: el misterio de la Santísima Trinidad invita a la humanidad a contemplar e imitar: 1. La hermosura que existe en la comunión y la colaboración entre Las Tres Personas de un Mismo Dios. 2. La facilidad de trabajo y los grandes resultados que se logran en la corresponsabilidad y cero egoísmos que se revelan en la Santísima Trinidad.   3. La solidaridad y la felicidad que se disfrutan viviendo en familia y en la Familia. Por eso, JUNTOS damos la tarjeta roja a toda clase de individualismo, soledad y egoísmo. Y como dicen los novios peleados: “DESPAREZCA(n) DE MI(nuestras) VIDA(s)”. QUE ASI SEA.

GLORIA AL PADRE, Y AL HIJO Y AL ESPIRITU SANTO, COMO ERA EN PRINCIPIO ES AHORA Y POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS. AMEN


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