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Padre Christian Chinedu Egemonye, un misionero de la Congregación del Espiritu Santo, enamorado con el ESPIRITU SANTO y Sus obras

viernes, 23 de agosto de 2019

XXI DOMINGO DEL TIEMPO COMUN AÑO C



DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO - 25 DE AGOSTO DE 2019 – AÑO C

TEXTOS: Isaías 66, 18-21; Salmo 116, 1-2; Hebreos 12, 5-7. 11-13; Lucas 13, 22- 30

DIOS QUIERE QUE TODO SE SALVE, PERO …

PREAMBULO: cierto, Dios quiere que todos se salven (1Tim 2, 4), pero la puerta es muy estrecha. No todos quieren hacer la fila para entrar. Siendo Dios el Padre y Creador de todo, será irrazonable pensar que Dios quiere que solo unos pocos se salven, pues Jesús no respondió con afirmación a la pregunta del aquél curioso discípulo de los últimos días, a quien solo le interesa saber el número y la fecha como lo hacen sus seguidores de hoy en día. El portón está abierto para todos, pero tú tienes que trabajar para conseguir la entrada. Es sencillo. El estadio está abierto para todo el que compra el ticket, y llegue a tiempo para ver el partido.

RESUMEN: el corazón de Dios, nuestro Padre, anhela y espera con amor una gran asamblea definitiva con todos los seres humanos, obra perfecta de Su mano, lejanos y cercanos, de todas las naciones, y de toda raza y tribu (1ra lectura). Solo los valientes, los que hacen ejercicios y sacrificios para poder pasar por la puerta estrecha pueden llegar a este encuentro que sería en Su montaña santa (Evangelio); los que se desaniman y tiran la toalla al ser corregidos o podados por la mano de Dios, lastimosamente, no pueden entrar (2gds lectura).

1.       EL PLAN ORIGINAL DE DIOS – el hombre que hizo la pregunta a Jesús en el Evangelio de hoy era un judío, de seguro.  Los judíos creen que ellos son los únicos que serán salvados. Los demás son gentiles (paganos). Esta fue la base de donde nació la pregunta. La respuesta de Jesús fue un gran choque para él. Es cierto, Dios eligió un pueblo al inicio y a través de él salvó la humanidad entera. El plan original de Dios siempre ha sido que vengan muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur para llenar el salón del banquete celestial (Lucas 13, 30). Dios quiere que todos se salven: Católicos y Protestantes; Árabes e Hindús; Islamistas y Budistas; Negros y Blancos. La puerta está abierta para TODOS.

2.       PERO SE NECESITA TICKET – la entrada a la fiesta NO ES AUTOMÁTICA – por ser católico, bautizado, pariente de San Roque González, obispo, religioso, catequista... Cada uno debe trabajar para comprar su ticket. El Dios que te hizo sin tu consentimiento no te puede salvar SIN TU CONSENTIMIENTO (San Agustín). Por eso Jesús utilizó la frase “traten de entrar por la puerta estrecha…” Es decir, luchar, procurar, presionar, esforzar... Ningún título, o posición o logro o vocación en la Iglesia y en la sociedad le da a nadie una entrada automática al cielo. Es una lucha constante. Es un camino de siempre ADELANTE y nunca ATRÁS. Con los ojos bien puestos en LAS REGLAS, bien definidas en la Biblia y en la Enseñanzas de la Iglesia. Es más fácil comenzar el camino que mantenerse en el camino siempre adelante y de pie.
Nada excelente y ventajoso en esta vida nos llega muy fácilmente. Esa es una experiencia común de vida. La Vida Eterna, como el summum bonum (máximo bien) que anhelamos, los cristianos, pues debería ser para los preparados, los más valientes, los que pueden luchar para pasar por la puerta estrecha.

3.       LOS QUE NO PUEDEN PASAR: - una puerta estrecha no permite pasar cualquier persona o cosa.  Lógicamente “los grandes” no pueden pasar. Personas inflamadas de sí mismos, los orgullosos, los inflamados de avaricia (esclavos del dinero) y de placer (hedonistas); los inflamados de poder y de soborno (tiranos, corruptos, mentirosos). En una palabra: todos los que hacen el mal (Lucas 13, 27). La VERDAD amarga que se debe decir hoy, en este XXI domingo del Tiempo Ordinario, es que tú puedes pasar por la puerta estrecha al cielo no porque participas diariamente en la Misa, o porque has hecho la consagración al Sagrado Corazón de Jesús, Inmaculada Corazón de María, al Espíritu Santo, a la Preciosa Sangre, etc. tampoco porque has realizado la peregrinación a Tierra Santa, Roma, Medjugore, Fátima, Lourdes, etc.; no pasarás por esta puerta estrecha porque has servido por 70 años en la Iglesia o porque has participado en todas las comisiones de evangelización y obras solidarias, ni porque has viajado a los cinco continentes predicando y haciendo milagros, o porque saliste en selfi con el Papa o porque fuiste casado u ordenado por el Papa, etc. ¡NO! Tú pasarás por la puerta estrecha solo porque no eres un malhechor.  Si tú fuiste antes, pero hoy ya dejaste de ser malo, bienvenido a la puerta estrecha del cielo.

Hay otro grupo de personas que no pueden pasar por la puerta estrecha, según las lecturas de hoy:  los que huyen o evitan la corrección del Señor; los que se desalientan cuando el Señor les reprende (Heb. 12, 5-7). Este grupo tiene dos paradas probables: la ciudad de “no sufrimiento, no sacrificio, cero paciencia” (siempre es la ciudad del diablo) y la ciudad de “Dios no existe; Dios no me ama” - renegar de todo lo que se trata de Dios y la Iglesia, y, muchas veces atentar contra sus propias vidas. Personas de esta categoría tampoco pueden pasar la puerta estrecha, porque no tienen la valentía para hacer el buen combate de fe, hasta el final (cf. 2Tim.4, 7-8).

4.       EVITAR LA SORPRESA – habrá sorpresas en el ultimo día. Jesús lo afirma en el Evangelio de hoy: los primeros serán los últimos, y los últimos serán los primeros.  Esto parece injusto, humanamente hablando. Pero sabemos que los criterios del cielo son distintos a los criterios de este mundo. Habrá sorpresas en la puerta de entrada del banquete eterno. En esta generación presente estamos acostumbrados con hacer o conseguir todo RÁPIDO Y FÁCIL: comida rápida (fast food); ganar dinero fácil y rápido desde tu casa; aprender inglés en 30 días; bajar 10 kilos de peso en 2 semanas, comprar pasaje y hacer check-in online; todo rápido y sin esfuerzo…. Habrá sorpresas porque los hijos e hijas de esta generación quedarán decepcionados al ver que no hay fila rápida y preferencial u online booking/check- in en la entrada. Todo tiene su proceso, su tiempo y su costo. La atención es igual para todo. No hay VIPs ahí. En esto consiste la sorpresa. Los que están acostumbrados aquí con la atención preferencial y pases automáticos podrían quedar como los últimos ahí; mientras los más olvidados y pequeños, los que nunca consiguieron un espacio para sentarse en los banquetes de aquí pueden pasar como VIPs, con una atención de honor a la entrada al banquete celestial. Habrá sorpresas. Procura cambiar tu mentalidad y tu forma de ser y hacer hoy, busca la sencillez, la humildad, el servicio, la solidaridad hoy, para evitar la sorpresa.

OREMOS: PADRE CELESTIAL, SIN TU GRACIA EL ESFUERZO HUMANO ES NADA, AMPÁRANOS EN ESTE VALLE DE LAGRIMAS, PARA SUPERAR TODO LO QUE SE OPONE A NUESTRA UNIÓN DEFINITIVA CONTIGO, TÚ QUE VIVES Y REINAS CON TU HIJO JESÚS EN EL ESPÍRITIU SANTO. AMÉN 
FELIZ DOMINGO. UN ABRAZO DE COMUNIÓN Y ORACIÓN.
            

@ la Voz del Misionero #misionerochrispaulcssp.blogsopt.com

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