Chrispaul Egemonye CSSp

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Padre Christian Chinedu Egemonye, un misionero de la Congregación del Espiritu Santo, enamorado con el ESPIRITU SANTO y Sus obras

sábado, 31 de agosto de 2019

XXII DOMINGO DEL TIEMPO COMÚN



DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO – 01 SEPTEMBRE DE 2019 – AÑO C

TEXTOS: Ecli3, 17-18.20.28-29; Salmo 67, 4-7,10-11; Hebreos 12, 18-19, 22-24; Lucas 14,1, 7-14

SER IMPORTANTE ES SER HUMILDE…

PREAMBULO: Cuanto más vacío sea un contenedor, más ruido(sonido) produce al ser tocado. Personas que buscan ser vistos, reconocidos, sentidos y escuchados siempre generalmente llevan en su adentro unos átomos de complejo de inferioridad.  Para ser verdaderamente una persona importante debes revestirse de sentimientos de humildad para con los demás, porque Dios se opone a los orgullosos y da su ayuda a los humildes (1Pedro 5, 5).

RESUMEN: Cuanto más grande seas, más humilde debes ser (1ra lectura). Los verdaderos importantes y grandes personajes no se elevan ni se auto promocionan; son reconocidos por su sencillez y humildad (Evangelio). La Persona más importante en el mundo se rebajó a si mismo: tomó la condición más humilde (esclavo, frágil humana); aceptó la muerte más humillante; descendió a lo más profundo, por eso ahora está sentado eternamente en lo más alto, adorado y alabado por todo y todos (2gda lectura)

1.        SER IMPORTANTE ES SER HUMILDE – la humildad es la base de todo el edificio cristiano (Sta. Teresa de Ávila); es la base de todas las virtudes.  La raíz de la palabra HUMILDAD viene del latín humus (tierra), humilitas (pegado a la tierra). Ser humilde es ser como Jesús (Dios), la Persona más importante en el mundo, en la tierra y en el cielo, quien tomó la condición de Sus criaturas y vivió como ellos. La humildad es ontológicamente contra la naturaleza humana. El hombre natural quiere ser visto, alabado, quiere dominar, quiere colocarse en el mejor lugar, tomar el puesto de honor. Por supuesto, todo le gusta eso. El Hijo de Dios, el más importante, vino al mundo para servir, y no para ser servido. Esta es humildad. Se juntaba con los rechazados, los pobres, los niños, los excluidos (mujeres, leprosos); los que no le podrían retribuir el gesto de generosidad. Aquí está la humildad. El Papa Francisco lleva los niños en su Papa móvil; come con los pobres y los inmigrantes; mete los inmigrantes como monaguillos en su Misa, se baja del Papa-móvil para saludar la gente, alzar los niños.  Estos gestos humildes han hecho del Papa una persona muy importante y querido por todo.

2.       SER HUMILDE ES SER SINCERO – “la humildad es andar en verdad”, dice Santa Teresa de Jesús. La humildad es la virtud que nos hace ponernos en nuestro lugar exacto, y poner Dios en Su lugar en nuestra vida. Soy pecador, redimido por Cristo; con Cristo soy una nueva criatura. Este es cierto. Dios es el primero y lo más importante en mi vida; sin Él no soy nada y nada puedo hacer. Esta es la verdad. Ser humilde es reconocer siempre que DIOS ES TODO, EL HOMBRE NO ES NADA (Libermann). No hay humildad (y sinceridad) en las personas, empresas y grupos que hacen propagandas grandiosas de capacidades y eficiencias omnipotentes en sus productos y servicios, prometiendo solucionar, resolver, o sanar todo; mientras, de verdad, no es así.

3.       HUMILDAD NOS LIBERA DEL DIABLO – Judas Iscariote es el único entre los doce que no llegó a ser Santo. porque él no tuvo la humildad de reconocer, arrepentir y confesarse de su pecado. San Pedro cometió el mismo pecado (negación/traición) como Judas, pero Pedro tuvo de humildad de reconocer, llorar y pedir perdón. Lucifer, quien era el Ángel más bello y alto en los cielos, fue precipitado a lo más hondo de los abismos porque se levantó contra Dios por soberbia, falta de humildad. Pues, la soberbia es sinónimo con el diablo. La manera más sencilla de discernir lo que viene de Dios y lo que viene del diablo es ver si se manifiesta el orgullo o la humildad. El diablo, lastimosamente, ha robado los dones espirituales de muchos servidores de Cristo llenándolos con orgullo; haciendo que se tornan en pequeños dioses, que se creen y hacen que los demás les tengan como salvadores y señores.  Las personas orgullosas caen más fácilmente como víctimas de la obsesión y posesión diabólica, porque la soberbia es la raíz de falta de perdón y de desobediencia; es la causa de permanencia y tranquilidad en pecados. La humildad nos hace buscar, escuchar, seguir el consejo de otras personas más entendida que nosotros en momentos de crises. Este nos libera muchas veces de errores graves en ciertos momentos.

4.       ¿SOY HUMILDE O ORGULLOSO? – ser humilde o ser orgulloso no es nada de ideología o teoría. Es algo muy práctica que se puede ver fácilmente es tu forma de ser y actuar. Aquí son algunas pistas para evaluarte a ti mismo en cuanto a la humildad:
-          Si buscas siempre el aplauso de los demás por lo que tú haces o tú reclamas a los demás por no agradecer o reconocerte, no eres humilde
-          Si te cuesta decir “discúlpame” o “perdóname” al otro no eres humilde.
-          Si tú justificas siempre tus errores y nunca aceptas que has equivocado, no eres humilde
-          Si no te confiesas regularmente, pero eres un servidor permanente en la Iglesia, no eres humilde
-          Si tú espera que el otro para primero y dejarte pasar en un camino/puerta estrecha, no eres humilde
-          Si tú vas siempre y primero para la mejor porción de la comida, el mejor asiento o privilegio, entre muchas otras personas, no eres humilde
-          Si te cuesta perdonar a tu amigo, pareja, colega etc. de su ofensa contra ti, no eres humilde
-          Si tú rechazas un pedido o una invitación porque no fue dirigido propiamente a tu persona o con tu título, no eres humilde
-          Si te enojas porque alguien no te saludó primero, o tú esperas siempre para que el otro te saluda primero, no eres humilde
-          Si te enojas en una función pública porque no fuiste presentado con todos tus títulos (Doctor, Licenciado, profesor, Su excelencia etc.), no eres humilde
-          Si no puedes sentarse y conversar y compartir con tus empleados o servidores o colegas, porque eres el jefe general, el patrono magnificus…no eres humilde,
-          Si tú abandonas o renuncias tu servicio, porque los demás murmuraron falsamente contra ti, no eres humilde.
Y si no eres humilde, eres orgulloso. ¡Punto! Y “soberbia” seria tu segundo nombre. La implicación será que “no obtendrás el favor del Señor…” ni tu vida puede glorificar el Señor (1ra lectura). El resultado final pues es que tú serás humillado (Lucas. 14,11- Evangelio de hoy; cf. Santiago 4, 6; Salmo 138, 6; Proverbios 3, 34).

5.      ¿CÓMO PUEDO SER HUMILDE? ¿Existe algún remedio para el mal de orgullo? Ya que Dios resiste a los orgullosos y hace favor solo a los humildes, ¿qué hago entonces para ser humilde? Tengo una respuesta sobre este asunto: DEJATE SER HUMILLADO, y serás humilde. El Papa Francisco propone este mismo remedio en Guadette et Exultate:    
“La humildad solamente puede arraigarse en el corazón a través de las humillaciones. Sin ellas no hay humildad ni santidad. Si tú no eres capaz de soportar y ofrecer algunas humillaciones no eres humilde y no estás en el camino de la santidad…” (# 118)

La manera muy práctica de curar el orgullo de tu vida es vivir la experiencia de humillaciones de parte de los demás o asumir algunas condiciones de humillación, como antídoto contra la soberbia de tu corazón. La humillación, continuando el Papa, nos lleva a asemejarnos a Jesús; es el paso inevitable de la imitación de Cristo.  Dios nos mostró el camino de la santidad en su Hijo Jesús, en quien se humilló para caminar y vivir con nosotros en la tierra, soportando las infidelidades, las murmuraciones de su pueblo. Los Apóstoles pasaron por este mismo camino. En Hechos 5, 41, salieron del Sanedrín dichosos de haber sido considerados dignos de padecer por el nombre de Jesús. Fueron humillados por su testimonio en nombre y poder de Jesucristo resucitado. No renunciaron la evangelización. Al contrario, quedaron felices.

LA HUMILDAD NOS HACE VERDADERAMENTE IMPORTANTES. SIN LA HUMILDAD Y LA HUMILLACIÓN NO HAY SANTIDAD
 
Tarea para la semana: - contar cuantas personas y cuantas veces te insultarán con palabras y gestos esta semana. Anotar las veces que tú respondes con el mismo insulto, y las veces que te callaras y responderás con sonrisa o palabras de bendición. Durante tu Hora Santa, podes evaluar tu humildad-orgullo ecuación y calcular el indice  


OREMOS: Ven espíritu Santo, vacíame de mi (mis orgullos) y lléname de Ti, hasta rebosar.  AMÉN 
FELIZ DOMINGO. FELIZ NUEVO MES. BIENVENIDO AL MES DE LA PRIMAVERA Y LA JUVENTUD.
 UN ABRAZO DE COMUNIÓN Y ORACIÓN.

            

@ la Voz del Misionero #misionerochrispaulcssp.blogsopt.com

1 comentario:

  1. Hola Padre, bendiciones para ud., muy buena y completa reflexion. gracias por acordarte de nosotros. te extranamos mucho. exitos en tus gestiones y que el Espiritu Santo te acompane siempre. Martin y Flia.

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  https://www.youtube.com/watch?v=lreXDm9x6hg XXVII domingo del Año ciclo A