DOMINGO DE CRISTO REY DEL UNIVERSO – 24 DE NOVIEMBRE DE 2019
TEXTOS: 2Samuel 5, 1-3; Salmo 121, 1-2.4-5; Colosenses.1,
12 – 20; Lucas 23, 35 - 43
SI CRISTO ES NUESTRO
REY, PUES…
PREAMBULO: llegamos al
final del año litúrgico hoy con la solemnidad de JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO,
el Principio y el Fin; el Iniciador y el Consumador de la Historia. La fiesta litúrgica de Cristo Rey fue instituida por el Papa Pío XI el
11 de diciembre de 1925. El Papa quiso motivar a los católicos a reconocer en
público que el mandatario de la Iglesia es Cristo Rey. Pues en algunas regiones
y diócesis del mundo católico hoy se realiza una procesión festiva con el
Santísimo Sacramento, al son de las arpas y trompetas. El próximo domingo
comienza el nuevo año litúrgico, Año A, con el primer domingo de Adviento. Un
buen punto de partida para disfrutar esta fiesta de hoy sería hacernos a
nosotros mismos la siguiente pregunta: SI CRISTO ES NUESTRO REY, ¿QUÉ IMPLICA
ESTO EN MI VIDA, ¿EN LA IGLESIA, EN LA SOCIEDAD?
RESUMEN:
Un rey existe por y para el pueblo, como su cabeza y pastor, y no su jefe (1ra
lectura). Cristo vive y reina por encima de todo – Principados, Potestades,
Tronos, Dominaciones. Somos Sus hermanos, por el bautismo, pues somos
participes en esta herencia celestial (2gda lectura). Jesucristo, rey del
universo reina y gobierna desde la cruz, en solidaridad con el dolor humano y la
fragilidad humana, - algo muy lejos de lo que es ser rey, según el sentir
humano (Evangelio).
1. CRISTO, REY DE LA IGLESIA – Él es también la Cabeza del Cuerpo, es
decir, de la Iglesia (Col.1, 18). Si Cristo es el Rey y la Cabeza de la
Iglesia, pues la Iglesia exige plena libertad e independencia del poder civil. Este
significa que, en el cumplimiento del oficio
encomendado a ella por Dios, de enseñar, regir y conducir a la eterna felicidad
a cuantos pertenecen al Reino de Cristo, no puede depender del arbitrio de
nadie. Pues el gobierno de la Iglesia no necesita la aprobación de ningún
poder civil para hacer su programa de evangelización, o para realizar
nombramientos y cambios en los cargos o servicios. Jesucristo es el Rey y la
Cabeza de la Iglesia, por ende, el gobierno de la Iglesia toma su orientación
de su Maestro y de Sus enseñanzas, y nunca de ninguna individua o poder político.
2. CRISTO, REY DEL MUNDO –
la proclamación publica de Jesucristo como Rey del universo también tiene
consecuencia para la sociedad civil. Primero, los magistrados y gobernantes de
este mundo encentran en Cristo Rey un reto a su forma de ser y proceder – en vergüenza
y sin palabras verán en Cristo Rey del universo el opuesto de su prepotencia,
lujo y egoísmo. Verán en Cristo un rey que gobierna desde la cruz, un rey que
comparte el dolor y la fragilidad de su rebaño. Con cabezas enganchadas
observaran en Cristo un rey que no guardó nada para sí mismo, sino que dio todo,
hasta la última gota de Su sangre, en rescate de los suyos. En el segundo
lugar, la fiesta de Cristo Rey del universo trae a la mente de los reyes de
este mundo la imagen del juicio final – cuando todas las naciones y sus
gobernantes aparecerán delante del Rey de reyes y Señor de los señores, para
ser juzgados sobre el AMOR. Este es otro
reto, otra amonestación para ajustarse a los mandamientos divinos y principios cristianos
en sus procedimientos y gobernación. Si Cristo
es el Rey del universo, pues los reyes de este mundo deben reconocer que no son
omnipotentes ni eternos, y que serán juzgados al final de todos.
3. CRISTO, REY NUESTRAS VIDAS
“Demos gracias al Padre, que nos ha hecho dignos de participar de la herencia
luminosa de los santos. Porque
él nos libró del poder de las tinieblas y nos hizo entrar en el Reino de su
Hijo muy querido, en quien tenemos la redención, y el perdón de los pecados… porque en él fueron creadas todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra, los
seres visibles y los invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados y
Potestades: todo fue creado por medio de él y para él… y todo subsiste en él…
(Col. 1, 12-17).
Si Cristo,
nuestro Rey ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra; si los hombres,
por haber sido redimidos por Su Sangre, están sujetos por una nueva identidad a
Su autoridad, pues, claramente no hay en nosotros ninguna autoridad que se
sustraiga a esta soberanía. Es necesario
entonces que Cristo reine en:
-
nuestra
inteligencia – para el conocimiento
de Sus enseñanzas y la recepción amorosa y completa de las verdades reveladas. Es
necesario que Cristo reine en:
-
nuestra
voluntad - por la obediencia e plena identificación con la voluntad
divina. Cristo debe reinar en:
-
nuestro corazón – así que ninguno otro sentimiento o amor inferior puede
obstaculizar a nuestro amor a Dios, y solo a Él como nuestro Creador. Es una
exigencia lógica que Cristo reine en
-
nuestro cuerpo, y todos sus miembros – así, como instrumentos de justicia,
sirven para la interna santificación del alma. Cristo debe ser el Rey en
-
nuestro trabajo, que es nuestro camino de santidad.
Celebrar la fiesta de
Cristo Rey es un compromiso - trabajar
con todo empeño para que la voluntad de Dios –como nos dice san Pablo en la 2ª
lectura- se manifieste en todas las cosas. En nuestro corazón en primer lugar,
y desde allí a todo lo que está a nuestro alrededor, hasta que llegue el día en
que el Reino se manifieste en total plenitud, cuando todas las cosas estén
definitivamente ordenadas al servicio del hombre nuevo, y Dios sea todo en todos, como escribió el Papa Pio XI en la
encíclica “Quas primas”, dedicada a Cristo
Rey en 1925.
Y, por último, la
fiesta de Cristo Rey obliga a todos los cristianos a alistarse 100% como
soldados del Rey Supremo y coherederos del Reino. El Papa Pio XI definió
claramente esta expectativa de parte de los cristianos con respecto a la celebración
de la Fiesta de Cristo Rey. En la Encíclica Quias
Primas dijo: Pero si los fieles todos comprenden que deben
militar con infatigable esfuerzo bajo la bandera de Cristo Rey, entonces,
inflamándose en el fuego del apostolado, se dedicarán a llevar a Dios de nuevo
a los rebeldes e ignorantes, y trabajarán animosos por mantener incólumes los
derechos del Señor. (# 25)
El papa pensaba en “reparar” los tantos daños públicos
– secularismo – dirigido a la Persona de Cristo en la sociedad actual con la
fiesta publica de Cristo Rey del universo, en la cual se espera la proclamación
publica, con audacia y fervor, del Poderoso y Santísimo Nombre de Jesús, de
parte de los cristianos. Escuchamos las
palabras exactas del Papa: Además, para condenar y reparar de
alguna manera esta pública apostasía, producida, con tanto daño de la sociedad,
por el laicismo, ¿no parece que debe ayudar grandemente la celebración anual de
la fiesta de Cristo Rey entre todas las gentes? En verdad: cuanto más se oprime
con indigno silencio el nombre suavísimo de nuestro Redentor, en las reuniones
internacionales y en los Parlamentos, tanto más alto hay que gritarlo y con
mayor publicidad hay que afirmar los derechos de su real dignidad y potestad. (QP #25).
Si Cristo es Nuestro Rey, pues debe Él reinar en todo
tu ser –inteligencia, corazón, cuerpo; y tú debe mostrar a Jesús públicamente, con
fervor, en donde sea que estés o en lo que sea que hagas.
TAREA PARA LA SEMANA – Hacer la Señal de la Santa Cruz
abiertamente y claramente en tu oficina antes de iniciar el trabajo de cada día;
en la restaurante o bodega o pizzería, antes de comer o beber con tus amigos
etc.
OREMOS - Dios todopoderoso y eterno, que
quisiste restaurar todas las cosas por tu amado Hijo, Rey del universo, te
pedimos que la creación entera, liberada de la esclavitud del pecado, te sirva
y te alabe eternamente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los
siglos.
CANTO – CRISTO REINA A A A A,…..CON PODER

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