XXXI DOMINGO DEL TIEMPO COMUN – 03NOVIEMBRE DE 2019
TEXTOS:- Sabiduría 11, 22-12, 2; Salmo 144 ;2Tes. 1,
11-2, 2; Lucas 19, 1-10

DIOS NO DEJA DE SORPRENDERNOS…
PREÁMBULO: Tú te compadeces de todos, porque todo lo puedes, y
apartas los ojos de los pecados de
los hombres para que ellos se conviertan. (Sabiduría
11, 23)
No sé si sería escandaloso
decir que Dios quiere más a los débiles y los pecadores, que a los poderosos y
los justos. Pero no es nada lejos de la verdad con respecto a los caminos de Dios. El domingo pasado
vimos que el publicano pecador salió del templo justificado, mientras el justo fariseo
salió condenado. En este domingo, 31° del Tiempo Común, otra vez vemos la misma
dinámica de la misericordia divina que supera la lógica humana y sorprende el
mismo hombre pecador. La verdad más indiscutible; el secreto más hermoso del
cristianismo consiste en este: Es Dios que va primero en busca del hombre. Dios
llama, invita y va al encuentro del hombre, sin mirar el peso de nuestro
pecado. ¡Dios no deja de sorprendernos con Su misericordia!
RESUMEN: la paciencia de Dios con los pecadores, y Su
amonestación a los que caen tienen la misma finalidad – para que se aparten del
mal y crean en Dios (1ra lectura). La gran sorpresa que Jesús dio a Zaqueo, el
publicano pecador le sacudió fuertemente que no tuvo otra opción que
arrepentirse y emendar su vida (evangelio). Pablo comprende perfectamente que
es Dios que toma la iniciativa primero en llamarnos a su servicio, y no porque
somos dignos, pues su oración es para que el mismo Dios lleve a cabo Su obra en
nosotros (2gda lectura).
1. ODIADO
POR TODOS, QUERIDO POR JESUS –
el publicano del evangelio de hoy tiene nombre concreto, Zaqueo, el cobrador
del impuesto. Los judíos odian a los publicanos, cobradores del impuesto romano
y les consideran como ladrones y traidores- no solo porque trabajan por el gobierno
opresor extranjero, sino también porque se enriquecen a costa de los pobres. Con esta imagen negativa de la persona de Zaqueo,
entendemos el por qué no se atrevió a meterse en la muchedumbre, además de ser
de muy baja estatura. Se apartó y subió en un árbol para ver pasar a Jesús. Pero
los caminos de Dios son distintos de los caminos de los hombres. El Hijo
del hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido (Lc.19, 10), y no
para odiar o apartarse del perdido. Dios
odia los pecados de los hombres, pero siempre busca, amonesta de a poco y da
oportunidad a los pecadores para que se aparten del mal y crean en Él (Sabiduría
12, 2). La gente odiaba a Zaqueo, el ladrón,
coimero opresor; pero Jesús vio su valentía, la potencia en él, su capacidad
para servir. Dios no llama a los justos y a los preparados; Dios prepara y
justifica a los llamados.
2. ZAQUEO
QUERIA VER A JESUS-
era un hombre muy rico… y jefe de los publicanos (Lc.19, 1). En una palabra, es una persona económicamente
autosuficiente y políticamente poderosa. Pero quería ver el pobre carpintero de
Nazaret cuando él pase por ahí cerca. Este episodio nos revela dos verdades: Primero, Zaqueo está vacío; a pesar de tener mucho dinero y mucha
autoridad, no tenía paz. Lo material no nos da la seguridad, jamás (cf.
Lc.12, 15). El pecado- el robo, la opresión, la corrupción- nos roba la paz. Segundo, Jesucristo es el Señor, en la
tierra y en el cielo. Él tiene todo, y todo lo puede hacer. Asumió la condición
humana - humilde siervo y pobre- para mostrar al mundo que la grandeza está en
la sencillez, el servicio y la pobreza de corazón. Jesús es Aquel a quien todo
busca. En este día, el primer domingo de
noviembre, te invito a repetir la actitud de Zaqueo, y te aconsejo invitar a
los demás para hacer lo mismo. Todo que se sienten autosuficiente, porque tienen
mucho, y todo que cometen iniquidades deben buscar la manera de ver a Jesús hoy.
Gracias a Zaqueo por ser un ejemplo hoy.
3. SE
ADELANTÓ Y SUBIÓ A UN SICÓMORO – el
infierno está lleno de buenos deseos. El arrepentimiento no es un deseo, sino
una acción decisiva. Los dos obstáculos
que impedían a Zaqueo de ver a Jesús nos persiguen a nosotros también. 1. La multitud - la muchedumbre; perderse en la opinión popular;
pero todo hace lo mismo…; vivir
pendiente de lo que dirá o hará los demás; dejar que los demás define tu línea de
acción; perderse en los malos ejemplos de los amigos y socios; miedo de perder
mis amigos o mi fama o puesto si yo cambio mi vida para el bien. 2. La
baja estatura – falta de conocimiento- de uno mismo, la palabra de Dios, la
enseñanza de la Iglesia. Ignorancia y baja autoestima. “Mi pueblo perece por falta de conocimiento”, dice el Señor
(Oseas 4, 6). Una visión negativa
de la vida y de la Persona de Dios. Un concepto equivocado de la Iglesia y de los
sacerdotes y obispos etc. El relativismo, la ideología de género. Todo esto
constituye la baja estatura que nos
impiden ver a Jesús. Zaqueo no se dejó vencer por estos obstáculos. Se adelantó
y subió a un árbol para ver a Jesús. El arrepentimiento, repito, no es un
deseo. Al contrario, es ponerse en camino, en la marcha, como el hijo prodigo también,
quien se puso en camino al instante para volver a su casa. Debes despegarse de
donde estas parado, para llegar a donde deseas estar. Zaqueo hizo este esfuerzo
muy necesario para romperse del pecado y avanzar hacia Dios. Si tu deseo de ser
santo/bueno/feliz no se convierte en acciones concretas no pasará nada.
4. LA SALVACIÓN HA LLEGADO EN TU CASA HOY. Ninguno de nosotros es digno de nuestra vocación y
servicio. Es Dios que toma la iniciativa. Nos conocía; nos miró; nos llamó. “Jesús
miró hacia arriba y le dijo: Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que a
alojarme en tu casa”. Cada vez que el hombre se deja mirar por Jesús,
sucede algo nuevo – un cambio, una fiesta, una liberación. La mirada inesperada,
pero amorosa de Jesús a Zaqueo y la auto invitación de Jesús a su casa y mesa dejó
a Zaqueo sorprendido y conquistado. Se quedó
superado por la misericordia divina. El resultado fue arrepentimiento, confesión, restitución. Con la restitución exagerada
de devolver 4 veces (algo fuera de normal) todo lo robado, Zaqueo intenta de
responder a la misericordia inmerecida y superabundante que ha recibido de
Dios. El Salvador del mundo entró la casa, se sentó y compartió la mesa con un
hombre despreciado, odiado y evitado por mucho. Dios no deja de sorprender el hombre
con Su misericordia. Hoy, Jesús también quiere cenar en tu casa; quiere ser tu huésped;
quiere sentarse para chatear contigo. Deje que Su mirada amorosa te interpele hoy
en tu pequeño sicómoro de luchas
internas. En la Eucaristía de hoy déjale sentarse contigo y dígale todo; confiésale
todo, sin esconder nada. Exponerle tus
medidas de restitución. No temas. Basta que hagas tu parte y deje los demás en
Sus manos. HOY, SALVACIÓN HA LLEGADO A TU CASA. Dios nos sorprende con Su
misericordia.
.
TAREA PARA LA SEMANA- pensar en una persona que has tratado mal en tu vida. Buscar una forma de hacer
algo bueno y generoso hacia la misma persona, directamente o indirectamente.
OREMOS: GRACIAS SEÑOR JESUS PORQUE ME HAS MIRADO
A LOS OJOS Y ME HAS LLAMADO POR NOMBRE …QUE TU SANTO
ESPIRITU LLEVE A CABO EN MI SU OBRA. Amén.

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