Chrispaul Egemonye CSSp

Mi foto
Padre Christian Chinedu Egemonye, un misionero de la Congregación del Espiritu Santo, enamorado con el ESPIRITU SANTO y Sus obras

sábado, 14 de septiembre de 2019

XXIV DOMINGO DEL TIEMPO COMUN, AÑO C



XXIV DOMINGO DEL TIEMPO COMUN – 15 DE SEPTIEMBRE DE 2019- AÑO C

TEXTOS: EXODO 32, 7-11. 13-14; 1TIM.1, 12- 17; LUCAS 15, 1-32

SALVAR A LOS DESVIADOS – LA MISIÓN PRINCIPAL DE LA IGLESIA

PREÁMBULO: Jesucristo vino al mundo para salvar a los pecadores…(1Tim.1,15). La Iglesia, santa y pecadora, existe y camina en el mundo por este único objetivo: BUSCAR Y SALVAR A LOS DESVIADOS – para que toda la humanidad se encuentre como hermanos en la misma casa de nuestro Padre bondadoso, quien es el Dios y Creador de todo.

RESUMEN: la oveja y la moneda perdida, con el hijo desviado necesitan más atención que los que están salvos en la casa, porque Jesús vino para que NADIE, ni uno de los más pequeños, se pierda (Evangelio). Si los cristianos no intervienen e interceden, si no se preocupan, con acciones correspondientes, los desviados quedaran perdidos por siempre (primera lectura); Dios no quiere y no le gusta que nadie se pierda, y por eso envió su Único Hijo Jesucristo al mundo para salvar a los pecadores, a los desviados del camino correcto (2gda lectura)

1.       SIN INTERCESIÓN NO HAY SALVACIÓN – la intervención y la intercesión de Moisés, en la primera lectura de hoy fueron suficientes para salvar la vida de los Israelitas de la ira de Dios que estaba ya para consumirlos. Los Israelitas se habían desviado, se metieron en idolatría, bajo la conducción de Aarón, camino a la perdición. Pero Moisés intercedió por ellos: “…Moisés trató de aplacar al Señor con estas palabras: ´por qué, Señor, arderá tu ira contra tu pueblo…Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Jacob, tus servidores…´ Y el Señor se arrepintió del mal con que había amenazado a su pueblo. (Éxodo 32, 13-14). Dios se arrepintió, es decir, cambió Su plan, porque NO es Su plan, jamás, que nadie se pierda. Muchos, de verdad, se han perdido porque no había intervención e intercesión. Muchos más, hoy en día, han perdido la paciencia con Dios y están ya desviados, camino a la perdición. Solo falta la intercesión/intervención de los que les conozcan para que no se pierden.
El mensaje de Fátima (1917) fue principalmente la invitación a la intercesión por la conversión de los pecadores/desviados, con penitencia y sacrificio. La intercesión que se requiere para que los desviados puedan reencontrar el camino de regreso a la casa del Padre es una ACCION CON SACRIFICIOS EN ORACION SIN EGOISMO. En nuestro texto de la primera lectura Dios prometió a Moisés una descendencia feliz, solo para él, a la expensa de exterminar a los Israelitas rebeldes y desviados. “…de ti, en cambio, suscitaré una gran nación…” pero Moisés no aceptó ser salvado y avanzar solito. Se puso a rogar por todo el pueblo y lo consiguió.  En Ezequiel 22, 30 Dios busca un hombre, una mujer que pueda intervenir, interceder para no destruir a la ciudad rebelde. La intercesión de Santa Mónica hizo que Agustín volviera a la casa de su padre. Sin INTERCESION no hay SALVACION. Dios utiliza a los hombres para salvar a los hombres. Dios está esperando hoy, ahora, tu intercesión e intervención por alguien de ahí afuera.

2.       DESVIADOS, NO PERDIDOS – Jesús utilizó tres distintas parábolas en el evangelio de hoy para resaltar dos puntos o verdades evangélicas: (I). los pecadores/los equivocados son los que merecen más atención evangelizadora de la Iglesia. (II). Los DESVIADOS no están PERDIDOS – pueden encontrar el camino de regreso por sí mismos o pueden ser encontrados por sus amigos o dueños o conocidos para volver a la casa. Pues, cristianamente hablando, nadie está perdido mientras sigue con vida en este mundo. Solo existen personas desviadas o equivocadas, con la posibilidad de reencontrar el camino a la casa del Padre. Es una experiencia común escuchar, por ejemplo, fulano está perdido…, ya no hay caso con él… A la luz de la liturgia de la Palabra de hoy es acristiano/non-evangélico decir que una persona ya está perdida. La dueña de la moneda perdida y el dueño de la oveja perdida se pusieron en camino, con sudor, sin descanso y sin sueño en busca de la desviada, hasta encontrarla y recuperarla. La oveja y la moneda no estaban perdidas; solo se habían desviadas y fueron reencontradas. El padre del hijo pródigo nunca se durmió o quedó tranquilo; sus ojos no se apartaban de la puerta; hasta el día en que su hijo recapacitó y reencontró el camino a la casa del padre. El hijo se había equivocado y desviado, pero volvió al final. En una palabra, no es cristiano cerrar la puerta de salvación a las personas malas, los pecadores. Son personas equivocadas y desviadas que esperan nuestra intercesión y acción para reencontrar el Camino, la Verdad y la Vida. Si lo entendemos así, esto nos impulsará a buscar nuevas dinámicas de evangelización y ofrecer más sacrificios de intercesión para que los desviados puedan volver a la casa.

3.       EN LA CASA, PERO DESVIADOS – la parábola del hijo pródigo nos revela, sobre todo, el corazón misericordioso y la grandeza de la bondad de nuestro Padre Celestial, quien no se cansa de perdonar. (Papa Francisco). Interesantemente esta parábola culminó con un escenario un poco sorprendente – el comportamiento raro del hermano mayor. Se enojó y no quiso entrar a la casa al enterarse de la vuelta de su hermano menor y el banquete festivo en su honor. Se puso celoso y envidioso de que su padre haya organizado aquella fiesta generosa para ese “hijo tuyo …después de haber gastado tus bienes con sus mujeres…” (Lc.15, 30).

Este hermano mayor representa a los que, según el Papa Francisco, se sienten seguros adentro de la Iglesia y nunca se preocupan de los que están (desviados) afuera. Solo les interesa asegurar sus posiciones con reglas inhumanas, y mantener las puertas cerradas. Los que se indignan contra el sacerdote o el Obispo que quieren que la Iglesia salga afuera a buscar a los excluidos y desviados; se molestan cuando se quiere dejar la puerta abierta para los jóvenes, por ejemplo. El hermano mayor representa a los auténticos adentro de la Iglesia por mucho tiempo, que ahora se ocupan y se preocupan de juzgar y medir la moralidad de los sacerdotes jóvenes y de los nuevos servidores en la Iglesia. Están adentro de la casa, pero son más perdidos que los que están afuera. Son los maestros de la política interna en la Iglesia. Sentados sobre la cátedra de Moisés, se juzgan santos y salvados por lo mucho que han hecho y lo que están haciendo en la Iglesia, y consideran los demás menos santos y menos comprometidos que ellos. En ese hijo mayor identificamos muchos servidores de la Iglesia que no tienen caridad ni son misericordiosos con sus prójimos. Llevan rencor contra algunas personas y hablan mal de todos los que no piensan como ellos. Están adentro de la casa, pero están más desviados que los que están afuera.

4.       SIN CONTACTO NO HAY CONVERSION – el mensaje central de ese XXIV domingo del Tiempo común es que Jesucristo vino al mundo para salvar a los pecadores (1Tim.1, 15 – 2gda lectura).  Para salvarnos Dios vino al mundo y vivió cerca de nosotros. La ocasión que inspiró a Jesús para contar las tres palabras del Evangelio de hoy fue la reacción de los auténticos fariseos y escribas frente al acercamiento de Jesús a los pecadores (Lc.15, 1ss). El ministerio terrenal de Jesús estuvo lleno de momentos de contacto personal (acercamiento) de Jesús con pecadores famosos – la mujer en el pozo (Juan 4, 1ss); la mujer pecadora de Lucas 7,36ss (¿María Magdalena?), Zaqueo, Mateo (Leví) etc. La conversión de esas personas y su integración eventual en el equipo de Jesús fue a causa del encuentro que Jesús tuvo personalmente con estas personas. Como cristianos, discípulos misioneros, debemos continuar con el proyecto de Jesús – salvar a los pecadores – imitando el mismo sistema y dinámica de Jesús – acercamiento y contacto con los pecadores. Nadie puede juzgar, evaluar para ayudar (actuar) a una persona sin acercarse a ella/él. Hay muchos desviados, pecadores, afuera de la casa esperando el acercamiento, el abrazo y el beso generoso del Padre misericordioso a través de los cristianos que los conocen y viven o trabajan cerca de ellos.  Es difícil convertir a un pecador solo orando y anunciando el Kerigma a la persona. Muchas personas, especialmente jóvenes y mujeres están en caminos errados por circunstancias de abandono y soledad; están ahí esperando el acercamiento, la comprensión y el abrazo de los discípulos misioneros para que puedan encontrar el camino de regreso a la casa. La conversión no llega por el proselitismo sino por el contacto y el testimonio de vida de los cristianos. En las palabras del Papa Francisco, la Iglesia no crece por el proselitismo, sino por atracción (E.G. 14). Nadie puede atraer a quien no se ha acercado y conocido. Pues, sin contacto no hay atracción; y sin atracción no hay conversión.

OREMOS: VEN ESPIRITU SANTO, VEN; SUCITA EN NUESTROS DIAS CRISTIANOS FERVEROSOS, LLENOS DE PASIÓN POR LA SALVACIÓN INTERGRAL DEL HOMBRE. SUCITA EN NUESTRAS COMUNIDADES INTERCESORES Y EVANGELIZADORES CON CORAZONES DE FUEGO Y ESPIRITU DE SACRIFICIO, DISPUESTOS A SALIR EN BUSCA DE LOS DESVIADOS. Amén.

TAREA PARA LA SEMANA: 1. Identificar una oveja perdida o hijo prodigo en tu alrededor. Comprometerse a un programa de intercesión y acción para su regreso a la casa. Anota en tu cuaderno espiritual los pasos de acercamiento y contacto que irás realizando hacia él/ella.  2. Memorizar, recitar y reflexionar cada día sobre la confesión de San Pablo: Jesucristo vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el peor de ellos (1Tim.1, 15)
FELIZ DOMINGO
@Misionerochrispualcsspblogspot.com_ vozdelmisionero#Anchor

No hay comentarios:

Publicar un comentario

  https://www.youtube.com/watch?v=lreXDm9x6hg XXVII domingo del Año ciclo A