XXIV DOMINGO DEL TIEMPO COMUN – 15 DE SEPTIEMBRE DE 2019- AÑO C
TEXTOS: EXODO 32,
7-11. 13-14; 1TIM.1, 12- 17; LUCAS 15, 1-32

SALVAR A
LOS DESVIADOS – LA MISIÓN PRINCIPAL DE LA IGLESIA
PREÁMBULO: Jesucristo
vino al mundo para salvar a los pecadores…(1Tim.1,15). La Iglesia, santa y
pecadora, existe y camina en el mundo por este único objetivo: BUSCAR Y SALVAR
A LOS DESVIADOS – para que toda la humanidad se encuentre como hermanos en la
misma casa de nuestro Padre bondadoso, quien es el Dios y Creador de todo.
RESUMEN: la oveja y la
moneda perdida, con el hijo desviado necesitan más atención que los que están
salvos en la casa, porque Jesús vino para que NADIE, ni uno de los más
pequeños, se pierda (Evangelio). Si los cristianos no intervienen e interceden,
si no se preocupan, con acciones correspondientes, los desviados quedaran
perdidos por siempre (primera lectura); Dios no quiere y no le gusta que nadie
se pierda, y por eso envió su Único Hijo Jesucristo al mundo para salvar a los
pecadores, a los desviados del camino correcto (2gda lectura)
1. SIN INTERCESIÓN NO HAY SALVACIÓN – la intervención y la intercesión de Moisés, en la primera lectura de hoy fueron
suficientes para salvar la vida de los Israelitas de la ira de Dios que estaba
ya para consumirlos. Los Israelitas se habían desviado, se metieron en
idolatría, bajo la conducción de Aarón, camino a la perdición. Pero Moisés
intercedió por ellos: “…Moisés trató de aplacar al Señor con estas
palabras: ´por qué, Señor, arderá tu ira contra tu pueblo…Acuérdate de Abraham,
de Isaac y de Jacob, tus servidores…´ Y el Señor se arrepintió del mal con que
había amenazado a su pueblo. (Éxodo 32, 13-14). Dios se arrepintió, es
decir, cambió Su plan, porque NO es Su plan, jamás, que nadie se pierda. Muchos,
de verdad, se han perdido porque no había intervención e intercesión. Muchos más,
hoy en día, han perdido la paciencia con Dios y están ya desviados, camino a la
perdición. Solo falta la intercesión/intervención de los que les conozcan para
que no se pierden.
El mensaje de
Fátima (1917) fue principalmente la
invitación a la intercesión por la conversión de los pecadores/desviados, con
penitencia y sacrificio. La intercesión
que se requiere para que los desviados puedan reencontrar el camino de
regreso a la casa del Padre es una ACCION CON SACRIFICIOS EN ORACION SIN
EGOISMO. En nuestro texto de la primera lectura Dios prometió a Moisés una
descendencia feliz, solo para él, a la expensa de exterminar a los Israelitas
rebeldes y desviados. “…de ti, en cambio,
suscitaré una gran nación…” pero Moisés no aceptó ser salvado y avanzar
solito. Se puso a rogar por todo el pueblo y lo consiguió. En Ezequiel 22, 30 Dios busca un hombre, una
mujer que pueda intervenir, interceder para no destruir a la ciudad rebelde. La
intercesión de Santa Mónica hizo que Agustín volviera a la casa de su padre.
Sin INTERCESION no hay SALVACION. Dios utiliza a los hombres para salvar a los
hombres. Dios está esperando hoy, ahora, tu intercesión e intervención por
alguien de ahí afuera.
2. DESVIADOS, NO PERDIDOS – Jesús utilizó tres
distintas parábolas en el evangelio de hoy para resaltar dos puntos o verdades
evangélicas: (I). los pecadores/los equivocados son los que merecen más
atención evangelizadora de la Iglesia. (II). Los DESVIADOS no están PERDIDOS –
pueden encontrar el camino de regreso por sí mismos o pueden ser encontrados
por sus amigos o dueños o conocidos para volver a la casa. Pues, cristianamente
hablando, nadie está perdido mientras
sigue con vida en este mundo. Solo existen personas desviadas o equivocadas, con la posibilidad de
reencontrar el camino a la casa del Padre. Es una experiencia común escuchar,
por ejemplo, fulano está perdido…, ya no
hay caso con él… A la luz de la
liturgia de la Palabra de hoy es acristiano/non-evangélico
decir que una persona ya está perdida. La dueña de la moneda perdida y el
dueño de la oveja perdida se pusieron en camino, con sudor, sin descanso y sin
sueño en busca de la desviada, hasta encontrarla y recuperarla. La oveja y la
moneda no estaban perdidas; solo se habían desviadas y fueron reencontradas. El
padre del hijo pródigo nunca se
durmió o quedó tranquilo; sus ojos no se apartaban de la puerta; hasta el día
en que su hijo recapacitó y reencontró el camino a la casa del padre. El hijo se
había equivocado y desviado, pero volvió al final. En una palabra, no es cristiano cerrar la puerta de
salvación a las personas malas, los pecadores. Son personas equivocadas y desviadas que esperan nuestra intercesión y
acción para reencontrar el Camino, la Verdad y la Vida. Si lo entendemos
así, esto nos impulsará a buscar nuevas dinámicas de evangelización y ofrecer
más sacrificios de intercesión para que los desviados puedan volver a la casa.
3.
EN LA CASA, PERO
DESVIADOS – la parábola del hijo pródigo nos revela, sobre todo, el corazón
misericordioso y la grandeza de la bondad de nuestro Padre Celestial, quien no se
cansa de perdonar. (Papa Francisco). Interesantemente esta parábola
culminó con un escenario un poco sorprendente – el comportamiento raro del hermano mayor. Se enojó y no quiso
entrar a la casa al enterarse de la vuelta de su hermano menor y el banquete
festivo en su honor. Se puso celoso y envidioso de que su padre haya organizado
aquella fiesta generosa para ese “hijo
tuyo …después de haber gastado tus bienes con sus mujeres…” (Lc.15, 30).
Este hermano mayor representa a los que, según el Papa Francisco, se
sienten seguros adentro de la Iglesia y nunca se preocupan de los que están
(desviados) afuera. Solo les interesa asegurar sus posiciones con reglas
inhumanas, y mantener las puertas cerradas. Los que se indignan contra el
sacerdote o el Obispo que quieren que la Iglesia salga afuera a buscar a los
excluidos y desviados; se molestan cuando se quiere dejar la puerta abierta
para los jóvenes, por ejemplo. El hermano mayor representa a los auténticos adentro de la Iglesia por
mucho tiempo, que ahora se ocupan y se preocupan de juzgar y medir la moralidad
de los sacerdotes jóvenes y de los nuevos servidores en la Iglesia. Están
adentro de la casa, pero son más perdidos
que los que están afuera. Son los maestros de la política interna en la
Iglesia. Sentados sobre la cátedra de
Moisés, se juzgan santos y salvados por lo mucho que han hecho y lo que
están haciendo en la Iglesia, y consideran los demás menos santos y menos
comprometidos que ellos. En ese hijo
mayor identificamos muchos servidores de la Iglesia que no tienen caridad
ni son misericordiosos con sus prójimos. Llevan rencor contra algunas personas
y hablan mal de todos los que no piensan como ellos. Están adentro de la casa,
pero están más desviados que los que están afuera.
4. SIN CONTACTO NO HAY CONVERSION – el mensaje
central de ese XXIV domingo del Tiempo común es que Jesucristo vino al mundo para salvar a los pecadores (1Tim.1, 15 –
2gda lectura). Para salvarnos Dios vino
al mundo y vivió cerca de nosotros. La ocasión que inspiró a Jesús para contar
las tres palabras del Evangelio de hoy fue la reacción de los auténticos fariseos y escribas frente al
acercamiento de Jesús a los pecadores (Lc.15, 1ss). El ministerio terrenal de Jesús
estuvo lleno de momentos de contacto
personal (acercamiento) de Jesús con pecadores famosos – la mujer en el
pozo (Juan 4, 1ss); la mujer pecadora de Lucas 7,36ss (¿María Magdalena?),
Zaqueo, Mateo (Leví) etc. La conversión de esas personas y su integración
eventual en el equipo de Jesús fue a causa del encuentro que Jesús tuvo personalmente con estas personas. Como
cristianos, discípulos misioneros, debemos continuar con el proyecto de Jesús –
salvar a los pecadores – imitando el mismo sistema y dinámica de Jesús –
acercamiento y contacto con los pecadores. Nadie puede juzgar, evaluar para
ayudar (actuar) a una persona sin acercarse a ella/él. Hay muchos desviados, pecadores,
afuera de la casa esperando el acercamiento, el abrazo y el beso generoso del
Padre misericordioso a través de los cristianos que los conocen y viven o
trabajan cerca de ellos. Es difícil
convertir a un pecador solo orando y anunciando
el Kerigma a la persona. Muchas personas, especialmente jóvenes y mujeres están
en caminos errados por circunstancias de abandono y soledad; están ahí
esperando el acercamiento, la comprensión y el abrazo de los discípulos
misioneros para que puedan encontrar el camino de regreso a la casa. La
conversión no llega por el proselitismo sino por el contacto y el testimonio de
vida de los cristianos. En las palabras del Papa Francisco, la
Iglesia no crece por el proselitismo, sino por atracción (E.G. 14).
Nadie puede atraer a quien no se ha acercado y conocido. Pues, sin contacto no hay atracción; y sin
atracción no hay conversión.
OREMOS: VEN ESPIRITU SANTO, VEN; SUCITA EN NUESTROS DIAS
CRISTIANOS FERVEROSOS, LLENOS DE PASIÓN POR LA SALVACIÓN INTERGRAL DEL HOMBRE.
SUCITA EN NUESTRAS COMUNIDADES INTERCESORES Y EVANGELIZADORES CON CORAZONES DE
FUEGO Y ESPIRITU DE SACRIFICIO, DISPUESTOS A SALIR EN BUSCA DE LOS DESVIADOS.
Amén.
TAREA PARA LA SEMANA: 1. Identificar una oveja perdida o hijo
prodigo en tu alrededor. Comprometerse a un programa de intercesión y
acción para su regreso a la casa. Anota en tu cuaderno espiritual los pasos de
acercamiento y contacto que irás realizando hacia él/ella. 2. Memorizar, recitar y reflexionar cada día
sobre la confesión de San Pablo: Jesucristo vino al mundo para salvar a los
pecadores, y yo soy el peor de ellos (1Tim.1, 15)
FELIZ DOMINGO
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