4° DOMINGO DE CUARESMA AÑO
C, 31 DE MARZO 2019
(domingo de Laetare – alegría; Escalera N° 26 rumbo a la cumbre Pascual)
LA INSONDABLE MISERICORDIA DE DIOS - LA CAUSA DE
NUESTRA ALEGRIA
PREAMBULO: Dios no se contenta con hacerte
llegar en la tierra prometida; Él se
deleita en dejar la puerta siempre abierta para ti, con abrazos y besos de
perdón que superan tu rebeldía inicial y miedo.
RESUMEN: La misericordia y el perdón de
Dios hacia el hombre es más grande que todos los pecados e ingratitud del hombre
hacia Dios. La disponibilidad de ésta GRAN MISERICORDIA DE DIOS POR LAS 24
HORAS DE CADA DIA ES UN MOTIVO DE ALEGRIA PARA NOSOTROS HOY Y PARA SIEMPRE (domingo de laetare). La vuelta heroica del hijo rebelde a la casa/tierra prometida (primera lectura), y su ser vestido con ropa nueva de gala, anillo
de oro y zapato de marca – nuevo status/nueva
criatura (segunda lectura), son
obras de la misericordia de Dios nuestro padre, quien quiere que todo se salve;
Él no se enoja jamás cuando le acercamos en sincera humilde
confesión/arrepentimiento (Evangelio)
1. LO QUÉ PASA A LOS QUE SALEN DE LA
CASA – los que buscan una libertada falsa, los que evitan
la responsabilidad, los que malgastan los dones del Padre Celestial en sus
vidas, los que ilusionadamente buscan saciar la sed de su alma con las bellotas para el chancho – drogas, bebida,
orgias, la moda etc. El hijo menor se encontraba en un rincón sin salida,
porque se había alejado de la casa por ilusiones de falsa libertad. Se
encontraba solo en medio de mucho; pasó
hambre, se rebajó al nivel de puercos- sucio y nauseabundo; cayó en la
depresión; su mundo se oscureció al mediodía. ¡Increíble! Este sucede a TODOS
que se alejan de la casa de su Padre; los que no quieren más las
molestias/reglas de la iglesia; los hartos de los plagueos de sus padres/abuelos, los que evitan trabajo,
sacrificio y responsabilidad en su hogar etc.
2. REENCONTRAR LA UBICACCION DE LA
CASA: - el hijo rebelde seguro ni tenía más saldo en su
celular para usar su google map, pero
heroicamente logró llegar a su casa. Son dos
(2), los factores que le ayudaron y cinco
(5), los pasos que tomó para llegar. Aquí les comparto:
1° FACTOR: LA SEQUIA/ EL HAMBRE QUE LE MATABA
– las noches oscuras de la vida nos
hacen pensar en Dios, buscar el auxilio que viene de Arriba, muchas veces
después de que nos hayan fallado los auxilios de abajo.
2° FACTOR –
LA MEMORIA DE LA CASA DE SU PADRE – LA FAMILIA: tenía una
buena memoria de su familia – ahí comía bien, tenía todo, su papá le quería
mucho… Ojalá que los padres se dan cuenta cuán importante es LA IMPRESIÓN QUE
LOS HIJOS TIENEN DE ELLOS EN CASA; LA FORMACION QUE DAN A SUS HIJOS EN CASA.
¿Cuándo los jóvenes piensan de su casa y sus padres, que imagen tienen? Los
chicos que ven el boxing cada día
entre los padres, los gritos de un padre borracho al llegar en casa, la
irresponsabilidad de una madre vanidosa y los que escuchan horrores hirientes
de sus bocas en cada espacio de encuentro familiar, sería que van a querer
volver a casa cuando hayan salido/perdido? LOS PADRES POR FAVOR RESPONDEN…
LOS PASOS PARA VOLVER A LA CASA DEL PADRE:
I. REFLEXION PERSONAL – Examen de
conciencia personal, para descubrir:
¿DONDE ESTOY AHORA? ¿HACIA DONDE VOY? Escuchar la voz de la conciencia
en el interior del hombre. El retiro, el silencio, visita al Santísimo… El hijo menor se puso a pensar…
II. DECISIÓN – “la juventud es un tiempo de tomar decisiones personales, y si uno no lo
haga, los otros lo harán para él…”, dice una frase famosa. Es peligroso no
tomar decisiones cruciales en momentos cruciales en la vida; es peligroso dejar
llevar por la opinión de la muchedumbre… en esta decisión está el
ARREPENTIMIENTO, hacerse el pésame por el pasado malgastado.
III. ACCION – el muchacho se levantó y se
marchó; no basta decidir o desear o proponer, sin ACCIONES CORRESPONDIENTES no
sirven las resoluciones. Dejar de visitar la casa/el tipo/a; eliminar el número
de tu celular; cortar la amistad…
IV. VENCER LA VERGÜENZA – para recibir
el perdón de Dios es importante confiar en la misericordia de Dios y saber que
a Dios no le asustan tus pecados; al revés, Él se alegra en verte traer todo
para entregarlos a Él. Mucho no logran salir de su sitio oscuro para la casa de su padre por vergüenza y miedo de
abandonar los amigos/socios.
V. CONFESAR LOS PECADOS – después
de reconocer y arrepentirse de los pecados cometidos la CONFESION SACRAMENTAL y
la penitencia debe cerrar estos pasos de regreso a la casa de nuestro Padre de
Misericordia. “…peque contra el cielo y contra Ti…”
3. DENUNCIAR EL HIJO MAYOR
– este domingo el Espíritu Santo nos invita a denunciar todo fariseísmo en nuestra vida cristiana-
las tendencias de no querer abrir la puerta para los demás, porque ya estoy
adentro, sentado y muy cómodo; toda tendencia de estar con mucho trabajo
adentro de la iglesia, pero sin ningún interés de salir un poco afuera a ver
porque hay tanta gente sin Dios y sin comida y techo allá. Para hacer grande la
alegría del Padre Celestial debo tomar mi parte en los sacrificios que harán
que los pecadores se apartan de su mal camino (cf. Colosenses 1, 24 -27; Santiago 5, 19-20) y lleguen
a la casa de Nuestro Padre de Misericordia. Es decir, ser Ministros de
RECONCILIACION y NO de SEPARACION o EXCLUSION o TRABA-PUERTA, como el hijo
mayor.
OREMOS: Reconozco Señor todos mis pecados
y me postro delante de Ti pidiendo perdón. Dame un corazón misericordioso y
sácame los ojos de prejuicios y fariseísmo
hacia mis hermanos. Amen. con Santa
Faustina podemos profundizar esta oración:
“Deseo
transformarme en tu misericordia y ser un vivo reflejo de Ti, oh Señor. Que
este más grande atributo de Dios, es decir su insondable misericordia, pase a
través de mi corazón y mi alma al prójimo. Ayúdame Señor, a que mis ojos sean
misericordiosos para que yo jamás sospeche o juzgue según las apariencias, sino
que busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarle. Ayúdame
Señor, a que mis oídos sean misericordiosos para que tome en cuenta las
necesidades de mi prójimo y no sea indiferente a sus penas y
gemidos. Ayúdame Señor, a que mi lengua sea misericordiosa para que jamás
critique a mi prójimo, sino que tenga una palabra de consuelo y de perdón para
todos. Ayúdame Señor, a que mis manos sean misericordiosas y llenas
de buenas obras para que sepa hacer sólo el bien a mi prójimo y cargar sobre mí
las tareas más difíciles y penosas. Ayúdame Señor, a que mis pies sean
misericordiosos para que siempre me apresure a socorrer a mi prójimo, dominando
mi propia fatiga y mi cansancio. Mi reposo verdadero está en el servicio a mi
prójimo. Ayúdame Señor, a que mi corazón sea misericordioso para que yo
sienta todos los sufrimientos de mi prójimo. A nadie le rehusaré mi corazón.
Seré sincera incluso con aquellos de los cuales sé que abusarán de mi bondad…
(Diario N° 163)
FELIZ DOMINGO.

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