XVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO – 21 DE JULIO DE 2019 – AÑO C
Gen. 18, 1- 10ª; Colosenses 1, 24 -28; Lucas 10, 38 –
42
CUIDEMOS A JESÚS, EL MIGRANTE PEREGRINO
PREÁMBULO: La HOSPITALIDAD es la hija de la SOLIDARIDAD. El domingo pasado las lecturas nos recordaron que
Dios y Sus mandamientos no están lejos de nosotros, sólo basta que observemos
bien para reconocerlo en nuestros hermanos abatidos y abandonados que yacen en
nuestros caminos (SOLIDARIDAD); hoy, el XVI domingo del Año, la santa Madre
Iglesia nos llama a dejar nuestras puertas abiertas para acoger a Jesús, el
migrante peregrino número uno (HOSPITALIDAD).
RESUMEN: Si tenemos nuestros ojos siempre puestos en Dios, y el corazón abierto
hacia nuestros hermanos y hermanas, recibiremos a los Ángeles, con sus regalos
celestiales, en nuestras casas, aún sin saber, como Abraham (1ra lectura); y,
un día, seremos privilegiados de sentarnos (como María y Marta) en la misma
mesa compartiendo y cenando en vivo con el mismo Jesucristo (Evangelio). Hoy, más que nunca, hace
falta que los gobernantes, grupos, Iglesias, cristianos hagan sacrificios,
abran las fronteras, los brazos y sus casas para acoger y compartir (2da
lectura) con Jesús migrante, peregrino, hambriento y sin techo presente en los MIGRANTES
en todas partes del mundo.
1. LA HOSPITALIDAD ES UN
PRIVILEGIO – Es un privilegio no para
la persona que la recibe, sino para la que lo ofrece. Sí, es un honor ser
hospitalario porque algunos, sin saberlo,
hospedaron Ángeles (Hebreos 13, 2). Abraham, en la primera lectura de hoy, es un modelo de
la hospitalidad oriental. En la hospitalidad africana (como lo llama mi formador Greg Olikenyi en su libro African Hospitality), el anfitrión puede llegar al punto de prestar dinero, etc. para
ofrecer la mejor recepción- comida, bebida etc.- a sus huéspedes, especialmente
personas que vienen de lejos y aún desconocidos. En mi cultura (como en
Paraguay también) es un privilegio recibir visitas en casa y poder servirlos
bien. Jesús nos contó el caso de un hombre que se fue a golpear a la
puerta de su amigo a la medianoche, pidiendo pan para ofrecer a su visita, que
acabó de llegar y “no tengo nada que ofrecerle…” (cf. Lucas 11, 5-8). En una
palabra, la HOSPITALIDAD es UN PRIVILEGIO porque es JESÚS mismo que se presenta
como el huésped inmigrante extraño buscando acogida (cf. Mateo 25, 35-40, el
juicio de las naciones)
2. UNOS TESTIMONIOS EN LA
BIBLIA - La Biblia está repleta de los
testimonios de la hospitalidad que se hizo bendiciones (visitas divinas). Abraham recibió la promesa de un hijo
de su propia sangre, y así cumplió (Gen. 18, 1ss). Lot, el primo de Abraham repitió la misma hospitalidad a los
mismos hombres de Dios cuando llegaron en Sodoma, aun sin saber quiénes eran, y
así se salvaron Lot y su familia de la destrucción de la ciudad (cf. Gen 19,
1ss). La mujer Sunamita que hospedaba el profeta Eliseo y su discípulo, con comida y todo, hasta
construir una piecita aparte por el hombre de Dios (2 Reyes 4, 8ss) recibió la
bendición de ser madre y de volver a recuperar al mismo hijo de la muerte. María y Marta que tenían la puerta de
su humilde casa en Betania abierta siempre para Jesús durante su misión
itinerante (Lucas 10, 38ss) recibieron la bendición de recuperar su hermano
Lázaro de la muerte (Juan 11, 1ss). Aquila
y Priscila, Tito Justo, acogieron a Pablo en sus casas durante sus viajes
misioneros, (Hechos 18, 1ss) y así llegaron a ser colaboradores en la misión de
Cristo y partícipes de la herencia divina. Bueno, hasta aquí nomas por
ahora, esperando para agregar tu nombre, cuando me envíes tu testimonio.
Podemos juntos comenzar a escribir una NUEVA BIBLIA hoy con nuestra
hospitalidad. Sí, se puede.
2. COMO MARÍA Y MARTA- El Evangelio de hoy nos cuenta de dos formas de hospitalidad que Jesús
recibió en la casa de Marta y María – 1. ESCUCHA (ORACIÓN) y 2. COMIDA (ACCIÓN
MISIONERA). María se sentó para escuchar y conversar con Jesús. Marta se quedó
en la cocina preparando la comida y arreglando la casa. Son dos modelos válidos
de cómo podamos recibir a Jesús en nuestras vidas y acompañarle en los
inmigrantes, los peregrinos, los jóvenes, los niños y madres en la calle, los
separados y abandonados, los enfermos etc. Comenzamos con el estilo de Marta:
(I): ACCION MISIONERA- estas personas, estos Jesús, que pasan por nuestras vidas y casas buscan acompañamiento y comida.
Quieren ser escuchados y comprendidos. Quieren desahogarse y necesitan palabras
de consuelo y esperanza de nuestras bocas. Además, la mayoría precisan COMIDA -
trabajo, techo, apoyo material. No los dejemos pasar sin auxilio, por favor.
Como Iglesia en salida, nuestra acción misionera debe incluir espacios, estructuras y momentos
de salida y encuentro con estas personas que se encuentran no muy lejos de
nosotros siempre. Entre este grupo de personas están los Misioneros y los
Consagrados también. Muchas veces lejos de su tierra y gente buscan una familia nueva y acogedora entre el pueblo de Dios con quienes peregrinan. El Papa Francisco no se
cansa en llamar la atención de los gobernantes y a todos para acoger, proteger, promover e integrar a los inmigrantes, ya que es un deber de justicia, de civilización y de
solidaridad (Vaticano, Roma 21 de
febrero de 2019 - Foro Internacional: INMIGRACIÓN Y PAZ)
(II). ORACION Y ESCUCHA –estilo de María. La acogida que debemos dar a Jesús, según la
liturgia de hoy, no es solamente de forma indirecta (en las personas necesitadas), sino también de forma directa- recibir/estar con Jesucristo, el Hijo de Dios vivo personalmente.
María, de la casa hospitalaria de Betania, nos sirve como modelo en este
aspecto. El discípulo misionero debe acoger y estar con Jesús cada día en
adoración y la escucha de la palabra de Dios. La oración es el alma de nuestra vida misionera. La Liturgia de las
horas, la lectura orante del Evangelio; el silencio y la escucha delante de
Jesús en el Santísimo Sacramento, el Rosario meditado y, sobre todo, la
Eucaristía son momentos privilegiados de acogida y de compartir con Jesucristo en directo. Toda vocación misionera
comienza con estar con Jesús (cf. Juan 1, 38-39). Nadie puede hablar a los hombres de Dios, sin haber
hablado a Dios de los hombres. Si no escuchamos primero antes de hablar, todas nuestras palabras serán únicamente ruidos que no
sirven para nada (Gaudate et Exultate, 150). Pues, el Papa Francisco insiste que una vida de oración y adoración es uno de los signos de la santidad en el mundo de hoy (GE.147). El activismo pastoral no puede y no debe
reemplazar el momento y el espíritu de oración. La oración y contemplación no
pueden aislarnos de la acción misionera solidaria con los pequeños de nuestra
sociedad.
En conclusión, ¿POR QUÉ DEBEMOS SER HOSPITALARIOS? – porque es a Cristo a quien
recibimos en nuestros hermano/as. ¿PARA QUÉ DEBEMOS SER HOSPITALARIOS? – para
abrir la puerta de bendiciones celestiales sobre nuestra vida y, sobre todo,
estar inscritos en el banquete final, cuando Cristo nos acogerá a Su vez en Su
reino. ¿CÓMO DEBE SER LA CALIDAD DE NUESTRA HOSPITALIDAD? – alegre, atenta,
generosa, gratuita y respetuosa. Y, por último, no te olvides que el miedo del
desconocido y de complicarse que nos paraliza muchas veces con respecto a la
hospitalidad no se puede comparar con la alegre sorpresa de escuchar “...a Mi me lo hiciste...” en el día final.
TAREA PARA CASA: 1. Cuanto tiempo tienes por día/por
semana para acoger y estar con Jesús en oración, en medio de tus tantas
actividades misionera y profesional?
2. Tienes un compromiso/programa de salida y acogida
para el Jesús peregrino inmigrante de
tu zona?
OREMOS:
SEÑOR
JESÚS, ME CONFÍAS LA BUENA NUEVA, QUIERO SEGUIR GRABÁNDOLA EN MI CORAZÓN Y
ANUNCIÁNDOLA AL MUNDO ENTERO.
QUE
NO ESCAPE NINGUNA OCASIÓN DE ALIVIAR LA CARGA DE MIS HERMANOS EMPOBRECIDOS.
ESPÍRITU
SANTO, LLENA MI CORAZÓN DE SENCILLEZ, FRANQUEZA Y CONFIANZA.
MARÍA,
ENSEÑAME CÓMO ACOGER A TU HIJO JESÚS. AMÉN.
Feliz domingo, lleno de hospitalidad, Que Jesús
se sienta en tu mesa hoy y llena con paz. Amen.
@Misionerochrispaulcssp

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