Chrispaul Egemonye CSSp

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Padre Christian Chinedu Egemonye, un misionero de la Congregación del Espiritu Santo, enamorado con el ESPIRITU SANTO y Sus obras

sábado, 20 de julio de 2019


XVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO – 21 DE JULIO DE 2019 – AÑO C

Gen. 18, 1- 10ª; Colosenses 1, 24 -28; Lucas 10, 38 – 42

CUIDEMOS A JESÚS, EL MIGRANTE PEREGRINO

PREÁMBULO: La HOSPITALIDAD es la hija de la SOLIDARIDAD. El domingo pasado las lecturas nos recordaron que Dios y Sus mandamientos no están lejos de nosotros, sólo basta que observemos bien para reconocerlo en nuestros hermanos abatidos y abandonados que yacen en nuestros caminos (SOLIDARIDAD); hoy, el XVI domingo del Año, la santa Madre Iglesia nos llama a dejar nuestras puertas abiertas para acoger a Jesús, el migrante peregrino número uno (HOSPITALIDAD). 

RESUMEN: Si tenemos nuestros ojos siempre puestos en Dios, y el corazón abierto hacia nuestros hermanos y hermanas, recibiremos a los Ángeles, con sus regalos celestiales, en nuestras casas, aún sin saber, como Abraham (1ra lectura); y, un día, seremos privilegiados de sentarnos (como María y Marta) en la misma mesa compartiendo y cenando en vivo con el mismo Jesucristo (Evangelio).  Hoy, más que nunca, hace falta que los gobernantes, grupos, Iglesias, cristianos hagan sacrificios, abran las fronteras, los brazos y sus casas para acoger y compartir (2da lectura) con Jesús migrante, peregrino, hambriento y sin techo presente en los MIGRANTES en todas partes del mundo.

1.      LA HOSPITALIDAD ES UN PRIVILEGIO – Es un privilegio no para la persona que la recibe, sino para la que lo ofrece.  Sí, es un honor ser hospitalario porque algunos, sin saberlo, hospedaron Ángeles (Hebreos 13, 2). Abraham, en la primera lectura de hoy, es un modelo de la hospitalidad oriental. En la hospitalidad africana (como lo llama mi formador Greg Olikenyi en su libro African Hospitality), el anfitrión puede llegar al punto de prestar dinero, etc. para ofrecer la mejor recepción- comida, bebida etc.- a sus huéspedes, especialmente personas que vienen de lejos y aún desconocidos. En mi cultura (como en Paraguay también) es un privilegio recibir visitas en casa y poder servirlos bien.  Jesús nos contó el caso de un hombre que se fue a golpear a la puerta de su amigo a la medianoche, pidiendo pan para ofrecer a su visita, que acabó de llegar y “no tengo nada que ofrecerle…” (cf. Lucas 11, 5-8). En una palabra, la HOSPITALIDAD es UN PRIVILEGIO porque es JESÚS mismo que se presenta como el huésped inmigrante extraño buscando acogida (cf. Mateo 25, 35-40, el juicio de las naciones)

2. UNOS TESTIMONIOS EN LA BIBLIA - La Biblia está repleta de los testimonios de la hospitalidad que se hizo bendiciones (visitas divinas). Abraham recibió la promesa de un hijo de su propia sangre, y así cumplió (Gen. 18, 1ss). Lot, el primo de Abraham repitió la misma hospitalidad a los mismos hombres de Dios cuando llegaron en Sodoma, aun sin saber quiénes eran, y así se salvaron Lot y su familia de la destrucción de la ciudad (cf. Gen 19, 1ss). La mujer Sunamita que hospedaba el profeta Eliseo y su discípulo, con comida y todo, hasta construir una piecita aparte por el hombre de Dios (2 Reyes 4, 8ss) recibió la bendición de ser madre y de volver a recuperar al mismo hijo de la muerte. María y Marta que tenían la puerta de su humilde casa en Betania abierta siempre para Jesús durante su misión itinerante (Lucas 10, 38ss) recibieron la bendición de recuperar su hermano Lázaro de la muerte (Juan 11, 1ss). Aquila y Priscila, Tito Justo, acogieron a Pablo en sus casas durante sus viajes misioneros, (Hechos 18, 1ss) y así llegaron a ser colaboradores en la misión de Cristo y partícipes de la herencia divina.  Bueno, hasta aquí nomas por ahora, esperando para agregar tu nombre, cuando me envíes tu testimonio. Podemos juntos comenzar a escribir una NUEVA BIBLIA hoy con nuestra hospitalidad. Sí, se puede.

2.      COMO MARÍA Y MARTA- El Evangelio de hoy nos cuenta de dos formas de hospitalidad que Jesús recibió en la casa de Marta y María – 1. ESCUCHA (ORACIÓN) y 2. COMIDA (ACCIÓN MISIONERA). María se sentó para escuchar y conversar con Jesús. Marta se quedó en la cocina preparando la comida y arreglando la casa. Son dos modelos válidos de cómo podamos recibir a Jesús en nuestras vidas y acompañarle en los inmigrantes, los peregrinos, los jóvenes, los niños y madres en la calle, los separados y abandonados, los enfermos etc. Comenzamos con el estilo de Marta:

(I): ACCION MISIONERA- estas personas, estos Jesús, que pasan por nuestras vidas y casas buscan acompañamiento y comida. Quieren ser escuchados y comprendidos. Quieren desahogarse y necesitan palabras de consuelo y esperanza de nuestras bocas. Además, la mayoría precisan COMIDA - trabajo, techo, apoyo material. No los dejemos pasar sin auxilio, por favor. Como Iglesia en salida, nuestra acción misionera debe incluir espacios, estructuras y momentos de salida y encuentro con estas personas que se encuentran no muy lejos de nosotros siempre. Entre este grupo de personas están los Misioneros y los Consagrados también. Muchas veces lejos de su tierra y gente buscan una familia nueva y acogedora entre el pueblo de Dios con quienes peregrinan. El Papa Francisco no se cansa en llamar la atención de los gobernantes y a todos para acoger, proteger, promover e integrar a los inmigrantes, ya que es un deber de justicia, de civilización y de solidaridad (Vaticano, Roma 21 de febrero de 2019 - Foro Internacional: INMIGRACIÓN Y PAZ)  

(II). ORACION Y ESCUCHA –estilo de María.  La acogida que debemos dar a Jesús, según la liturgia de hoy, no es solamente de forma indirecta (en las personas necesitadas), sino también de forma directa- recibir/estar con Jesucristo, el Hijo de Dios vivo personalmente. María, de la casa hospitalaria de Betania, nos sirve como modelo en este aspecto. El discípulo misionero debe acoger y estar con Jesús cada día en adoración y la escucha de la palabra de Dios. La oración es el alma de nuestra vida misionera. La Liturgia de las horas, la lectura orante del Evangelio; el silencio y la escucha delante de Jesús en el Santísimo Sacramento, el Rosario meditado y, sobre todo, la Eucaristía son momentos privilegiados de acogida y de compartir con Jesucristo en directo. Toda vocación misionera comienza con estar con Jesús (cf. Juan 1, 38-39). Nadie puede hablar a los hombres de Dios, sin haber hablado a Dios de los hombres. Si no escuchamos primero antes de hablar, todas nuestras palabras serán únicamente ruidos que no sirven para nada (Gaudate et Exultate, 150). Pues, el Papa Francisco insiste que una vida de oración y adoración es uno de los signos de la santidad en el mundo de hoy (GE.147). El activismo pastoral no puede y no debe reemplazar el momento y el espíritu de oración. La oración y contemplación no pueden aislarnos de la acción misionera solidaria con los pequeños de nuestra sociedad.

En conclusión, ¿POR QUÉ DEBEMOS SER HOSPITALARIOS? – porque es a Cristo a quien recibimos en nuestros hermano/as. ¿PARA QUÉ DEBEMOS SER HOSPITALARIOS? – para abrir la puerta de bendiciones celestiales sobre nuestra vida y, sobre todo, estar inscritos en el banquete final, cuando Cristo nos acogerá a Su vez en Su reino. ¿CÓMO DEBE SER LA CALIDAD DE NUESTRA HOSPITALIDAD? – alegre, atenta, generosa, gratuita y respetuosa. Y, por último, no te olvides que el miedo del desconocido y de complicarse que nos paraliza muchas veces con respecto a la hospitalidad no se puede comparar con la alegre sorpresa de escuchar “...a Mi me lo hiciste...” en el día final.

TAREA PARA CASA: 1. Cuanto tiempo tienes por día/por semana para acoger y estar con Jesús en oración, en medio de tus tantas actividades misionera y profesional?
2. Tienes un compromiso/programa de salida y acogida para el Jesús peregrino inmigrante de tu zona?



OREMOS:
SEÑOR JESÚS, ME CONFÍAS LA BUENA NUEVA, QUIERO SEGUIR GRABÁNDOLA EN MI CORAZÓN Y ANUNCIÁNDOLA AL MUNDO ENTERO.
QUE NO ESCAPE NINGUNA OCASIÓN DE ALIVIAR LA CARGA DE MIS HERMANOS EMPOBRECIDOS.
ESPÍRITU SANTO, LLENA MI CORAZÓN DE SENCILLEZ, FRANQUEZA Y CONFIANZA.
MARÍA, ENSEÑAME CÓMO ACOGER A TU HIJO JESÚS. AMÉN.
   Feliz domingo, lleno de hospitalidad, Que Jesús se sienta en tu mesa hoy y llena con paz. Amen.
@Misionerochrispaulcssp

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