XV DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO – 14 DE JULIO DE 2019
Deut.30, 9 – 14; Col. 1, 15
– 20; Lucas 10, 25 – 37
MUCHOS NO CONOCEN A SUS
HERMANOS
PREAMBULO: un
sacerdote que dedicó un mes entero predicando y enseñando a sus feligreses
sobre la caridad y obras de misericordia, en uno de los días del encuentro
semanal habitual, se disfrazó (sin que nadie supiera) de mendigo loco y se
colocó a la entrada del gran escenario pidiendo ayuda, acogida, comida, dinero.
Muchos pasaron sin hacerle caso. Estando adentro, seguía a los numerosos
servidores e intercesores, pero ellos le hicieron salir, empujándolo afuera (¡por favor, saquemos a este loco fuera de
aquí!, decían). Después de un largo momento, ahí en medio de ellos, el loco empezó a cantar y se desveló. Gritos…
Lagrimas… Arrepentimiento… Disculpas... Se dieron cuenta al instante que NO
RECONOCIERON A SU HERMANO/PROJIMO. (NB: esto ocurrió en realidad, no es una
ficción)
RESUMEN: los mandamientos de
Dios en la Biblia memorizados por los creyentes, las enseñanzas de la Iglesia
en los documentos bien estudiados por los cristianos, el folleto de la Constitución
de un país en la mano de todos los ciudadanos, mientras no se ponen en práctica,
mientras no se vive o se ejecuta, no tienen valor alguno; al igual que una
excelente arma de fuego sin balas en tus manos delante de un enemigo armado que
avanza en tu contra. Así podemos resumir la actitud del hombre piadoso en el Evangelio
que quiere ser santo, pero no conoce QUIÉN ES SU PROJIMO; y el sacerdote y su
catequista (levita) quienes no reconocieron a su prójimo camino a la Iglesia.
1.
¿POR
QUÉ NO LE AYUDARON? Esta parábola del Buen Samaritano que Jesús nos cuenta
hoy es muy fuerte, lo más llamativo, pienso yo, entre todo es que habla de un
SACERDOTE y un LEVITA (Catequista) que PASARON DE LARGO sin ayudar a un hermano
caído y muriendo. La curiosidad y la pregunta en la boca de todos es: ¿POR QUÉ
PASARON DE LARGO? Si ellos son los maestros de la religión; si son los que
rezan más y enseñan a los demás; si ellos son portavoces y embajadores de los
hombres en la presencia de Dios; ¿por qué hicieron vista gorda al cruzarse con
este hermano abatido, y despojado de todo, en el camino? Aquí ofrezco algunas respuestas; tú podrías
agregar las tuyas.
(I).
NO QUIEREN MANCHARSE: Los sacerdotes y los Levitas deben estar “puros”.
Entre muchas otras cosas que deben evitar para no contaminarse es tocar los
muertos, tocar la sangre (cf: Números 19, 11,16; Levítico 21, 1,11; Num.31,
19). Pues, estando camino al templo, me imagino, no podían acercarse al hombre
asaltado y tendido en el suelo, porque no tendrían oportunidad para
purificarse. Esto se llama LEGALISMO, cuando la ley no tiene en cuenta el bien
del hombre. Cuando el hombre pone el sacrificio por encima de la misericordia, a pesar de que Jesús
advirtió fuertemente lo contrario: “Vayan
y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios” (Mt. 9, 13; Mt. 12, 7).
Nuestro
dinámico y carismático Papa Francisco, desde el inicio de su papado se preocupa
y se pelea constantemente sobre esta
situación hipócrita. Nos pide insistentemente “huir del peligro de dar más importancia a la forma
que a la sustancia, y … a reconocer nuevamente lo que es el centro de la
experiencia de la fe: el amor a Dios y al prójimo, purificándola de la
hipocresía del legalismo y del ritualismo” (Audiencia General @Roma
domingo 02sept2018).
(II). PARA NO METER LA PATA: Escuchamos esta expresión cada día.
Y lo vemos en acción cuando ocurre un accidente de tránsito o una violencia
interpersonal/intrafamiliar, por ejemplo, que implicaría una intervención
policial. A veces, dolorosamente la vida humana está en juego, pero nadie
quiere meterse para no ser el primer
sospechoso, para no perder su tiempo en la comisaria/fiscalía/hospital. Y así es la vida, olvidándonos que, si hoy es por mí, mañana podría ser por ti.
(III). ÉL ES CULPABLE: otra razón probable porque estos dos hombres
religiosos pasaron de largo sin socorrer al viajero asaltado en la parábola
seria por pensar que “fue por su pecado
que eso le pasó”. Él es el culpable. ¿Por
qué viajaba solito por esta ruta peligrosa? La teología judía afirma que
los sufrimientos y desastres humanos son consecuencias de los pecados cometidos
por el hombre, mientras que el bienestar es la recompensa de una vida santa. Pues,
el Levita y el sacerdote habrían considerado muy justo y necesario dejar
este hombre sufrir y morir por sus pecados. Pero, me pregunto, ¿será que Dios nos ve y piensa así de nosotros?
¿Acaso nuestro Padre Celestial ya no es un Dios misericordioso y clemente,
quien hace el sol y la lluvia caer por los malos y los buenos? (Mt.5, 45) Los cristianos, hermano/as de Jesucristo
por el Bautismo, quienes juzgan y condenan a su prójimo por su pecado, en lugar de ayudarle en su
necesidad, deben arrepentirse hoy y cambiar su forma de pensar y de proceder.
(IV) PARA NO LLEGAR TARDE AL
TEMPLO: Aquí entran todos los cristianos que separan su “fe en la Iglesia”
de su “fe en la oficina o en la calle”; los que dejan a Dios para estar con Dios. Los que nunca leyeron la carta
del Apóstol Santiago capítulo 1, versículo 27 (La religiosidad pura y sin
mancha delante de Dios, nuestro Padre, consiste en ocuparse de los huérfanos y
de las viudas cuando están necesitados, y en no contaminarse con el mundo). Se trata de
los servidores que nunca mienten o engañan a nadie en la Iglesia, en la fila
para la Comunión, pero en su colegio, oficina, casa o en la cancha son
coimeros, mentirosos, infieles y ladrones. Los que separan la política de la fe cristiana, divorcian la fe profesada y celebrada de la fe
vivida. Este es un tabú para la Iglesia de Jesucristo hoy en día donde el
Papa Francisco lucha y llama a todos para
un encuentro personal y una renovación de compromiso con Jesucristo, muerto y
resucitado (EG. 1)
2.
¿COMO PUEDO
AYUDAR A MI PROJIMO? Después de considerar
el por qué algunos cristianos no
reconocen y no ayudan a su prójimo, ahora veremos cómo podemos todos ser EL
BUEN SAMARITANO. Son cuatro (4) los PASOS PARA SER UN BUEN SAMARITANO:
(I). VER – descubrir
lo que pasa a tu alrededor. Mirar bien y ver la situación de las personas que
viven o trabajan contigo; ver la realidad de los jóvenes de hoy, descubrir
cuantos ancianos sin familiares viven en tu barrio; ver cuántos niños que no
van a la escuela en tu calle por causa de la pobreza. Etc. etc.
(II). COMPASIÓN – El Buen Samaritano no solamente miró y vio al hombre asaltado (como
el sacerdote y el Levita) sino que se conmovió por su situación. Sintió
compasión (CON + PASIÓN). Se puso en
su zapato. Compartió su dolor/pasión. Sin PASIÓN no hay ACCIÓN. Si no compartes
el dolor de las madres con adolescentes adictos, no moverás un dedo por la
evangelización y formación de los jóvenes.
(III) ACERCARSE – ver y sentir compasión no tienen sentido si todo se acaba ahí, como
en las páginas de los diarios y en los telediarios. El Buen Samaritano se acercó y vendó sus heridas… No podrás
ofrecer una asistencia verdadera y útil a una persona sin acercarte, sin hacerte
amigo/a con esa persona y su situación. Hablando de la opción preferencial para
los pobres y los jóvenes como el núcleo de la evangelización en América Latina,
los Obispos en el Documento de Aparecida denunciaron como inútil el mero asistencialismo,
con intereses políticos, quienes tiran dinero a los pobres, sin ningún interés
de acercarse para entender su verdadera realidad (DA ). El objetivo principal
de las PEQUEÑAS COMUNIDADES (Comunidades Eclesiales de Base, CEBs) como un
paradigma pastoral en la Iglesia es para que los cristianos de una comunidad
parroquial pueden conocerse más de cerca, verse unos a otros más de cerca,
acercarse a la realidad de cada uno para poder solidarizarse. TAREA PARA LA
SEMANA: ¿Conoces el nombre de tu pequeña
comunidad? ¿De cuántos vecinos tuyos has conocido sus nombres y dónde trabajan?
¿Cuántas madres solteras sin trabajo viven en tu comunidad? ¿Cómo se llama ese
adolescente, hijo de tu vecina, que terminó su secundaria este año? ¿En qué
fecha se celebra al santo Patrono de tu comunidad de base?
(IV). ACCION – El buen samaritano, después de vendar las heridas de su prójimo
asaltado, lo puso en su propia montura
(vehículo), lo condujo a un albergue
(hospital) y se encargó de cuidarlo
(Uff, ¡qué cosa! ¿Será que este tipo no
tendría otro compromiso eso día?). Al día siguiente sacó dinero de su billetera y se los dio
al dueño del albergue, diciéndole: “Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo
pagaré al volver” (V.34 -36). Una acción concreta; un compromiso
personal y/o comunitario con nuestros hermanos abatidos y asaltados es
la prueba más creíble de que conocemos y reconocemos a quién es nuestro
prójimo. No basta llorar y hacer comentarios sobre los jóvenes sin cultura y moral,
las familias sin pan, los niños y madres en la calle, los campesinos sin
techo…, vale la pena hacer algo hoy. Una acción; un compromiso. Permiso, quisiera hacerte UNA CONSULTA: ¿tienes algún compromiso solidario con una
persona, una familia, una institución carente?
OREMOS: Señor Jesús, me confías la Buena Nueva, quiero seguir grabándola en mi
corazón, y anunciándola al mundo entero.
Concédeme,
Señor, la gracia de respetar siempre la diversidad de los caminos, ser
paciente, y esperar los momentos de Dios.
Que no me escape ninguna ocasión de aliviar la carga
de mis hermanos empobrecidos.
Que yo sepa,
para el Reino de Dios, defender los débiles contra todo lo que les oprime, haciendo
todo para suprimir la indiferencia, los desprecios, los odios.
Que los
encuentros, las alegrías, los sufrimientos de este día, que todo sea
oportunidad de levantar mi mirada hacia Vos Jesús, siendo siempre
contemplativo.
Espíritu
Santo, llena mi corazón de sencillez, franqueza y confianza. Que yo sepa vivir
hoy, en la docilidad a tus inspiraciones.
María, enséñame como acoger a tu Hijo Jesús, Amen. (cf. Libermann CSSp)
¡FELIZ
DOMINGO, CON ABRAZOS DE COMUNION, AMISTAD Y ORACIÓN!
@
chrispaulchineduegemonyecssp

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