LA ASCENCION
DEL SEÑOR (SOLEMNIDAD) – DOMINGO 02 DE JUNIO DE 2019. AÑO C
HECHOS 1, 1 – 11; EFESIOS 1, 17 – 23; LUCAS 24, 46 – 53
LA PROMESA, EL PEDIDO Y EL
PROMETIDO
PREAMBLE: Jesús subió a los cielos (2°
misterio glorioso), según la Sagrada Escritura, a los 40 días después de la
Pascua (Hechos 1, 3). Esto fue, matemáticamente, el pasado jueves 30 de mayo. Por
razones pastorales, específicamente para que haya la mayor participación de los
fieles, esta Solemnidad se celebra en América latina y Europa (y quizá otro
lugar más) el domingo luego de los 40 días. En África (y quizá otros lugares
más) hoy sería el 7° domingo de Pascua, con otras lecturas distintas. En todo
caso, este día domingo es ya el tercero dentro de los nueve días de ESPERA para
la PROMESA del Padre – LA PRIMERA NOVENA DE LA IGLESIA Y EN LA IGLESIA. En mi primer capítulo de esta tesis (el pasado domingo 26 de mayo), con el objetivo de
llevarte conmigo para volver a nuestro PATRÓN OLVIDADO, había señalado que este
domingo continuaremos con la segunda parte – POR QUÉ NOS URGE HOY llamarle de
nuevo al Paráclito PARA ESTAR A
NUESTRO LADO.
RESUMEN: La PROMESA
que hizo Jesús a Sus discípulos es que “ustedes serán bautizados en el
Espíritu Santo dentro de un poco” (HECHOS 1,5 - primera lectura); es decir, ustedes serán “revestidos con la fuerza que viene de lo alto” (LUCAS 24, 49 – Evangelio). El PEDIDO de Jesús, que es la condición sine qua non para recibir la promesa es “permanezcan en Jerusalén” (LUCAS 24, 49 – EVANGELIO); es decir, “…no se alejan de Jerusalén, esperan…” (HECHOS 1, - PRIMERA LECTURA). El
PROMETIDO – EL ESPIRITU SANTO – cuya presencia/ sabiduría/ revelación/
poder es inevitable para la continuidad de la misión de Cristo, es lo que San
pablo enseña y ora para que llene los corazones de los cristianos (EFESIOS 1,
17-23 – SEGUNDA LECTURA).
1. LA PROMESA: la separación física de Jesús (Ascensión a los
cielos) fue un momento de dolor y desesperación para Sus discípulos. Pero la
PROMESA de un “reemplazante” (PARACLITO) quien los revestirá con poder fue un
consuelo aún más ventajoso. “La promesa…, que
yo les he anunciado… Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el
Espíritu Santo, dentro de pocos días» (Hechos 1, 5). Esta misma promesa se había hecho en tiempos antiguos por
la boca del profeta Joel: “yo
derramaré mi espíritu sobre todos los hombres: sus hijos y sus hijas
profetizarán, sus ancianos tendrán sueños proféticos y sus jóvenes verán
visiones. También sobre los esclavos y las esclavas derramaré mi espíritu en
aquellos días (3,
1-2).
Estamos en la EPOCA DEL ESPIRITU SANTO, la
última etapa de la historia de nuestra salvación (el tiempo entre la Ascensión
de Jesús y Su segunda venida). Es una época muy difícil con respecto a la
fidelidad al Dios Único, Creador del cielo y la tierra. Un tiempo de muchas
manifestaciones de los enemigos de Dios y de desfallecimiento de los hijos de
Dios. Pero, aun así, éste es también un
tiempo de manifestación de poder y de Espíritu (1Cor.2,4); un momento
para profetizar a los cuatro vientos y hacer que vuelvan la carne y el aliento
a los huesos secos (Ezequiel 37, 1ss). Te estoy hablando de este tiempo en que
Dios ha hecho la PROMESA de derribar el trono de los poderosos y exaltar a los
humildes; despedir los ricos con manos vacías y llenar los hambrientos de pan
(Lucas 1, 46-55). Te cuento que éste es AQUEL TIEMPO en que el cumplimiento de
LA PROMESA del Padre ha transformado hombres de distintas razas y lenguas en
una comunidad solidaria, con el lema “COR UNUM ET ANIMA UNA” (un solo corazón,
una sola alma).
Mi querido
amigo, solo quiero que tú sepas que este TIEMPO, esta PROMESA es PARA TI Y TU
FAMILIA TAMBIÉN.
Ahora, la pregunta: ¿POR QUÉ ESTA PROMESA? ¿Por qué ESTE
TIEMPO? ¿A qué se debe este PEDIDO DE
ESPERAR TANTO EN JERUSALEM?
2. ¿POR
QUÉ NOS URGE UN NUEVO PENTECOSTES HOY? – Un “Nuevo Pentecostés”, es decir, volver a vivir
las maravillas del Espíritu Santo como lo hemos conocido en los Hechos de los
Apóstoles. Aquellas experiencias proféticas y místicas que Dios realizaba por
medio de los dones del Espíritu Santo operando en los Apóstoles y discípulos de
la primera comunidad cristiana y en la vida de los numerosos Santos. Hoy, más
que nunca, la Iglesia necesita un Nuevo Pentecostés porque:
A). EL MUNDO DEBE SER CONVENCIDO DEL
PECADO – En Juan 16, 8 Jesús, refiriendo al prometido Espíritu
Santo, dice: “…Y cuando él venga, probará al mundo dónde está el pecado, dónde está
la justicia y cuál es el juicio...” Creo que no hace falta que te diga
que nuestro mundo hoy ha perdido el sentido de lo sagrado. El “Secularismo omnipotente”, como lo
definió John Fogarty, el Superior General de los Espirítanos (CARTA DE
PENTECOSTES 2019@Roma) y el relativismo
han nublado la consciencia humana. El resultado está en “bautizar” a los
pecados y nadar en ellos como fuente de agua viva (Ej. ABORTO = salud reproductiva;
ADULTERIO= variar la dieta; MENTIRA = una diplomacia; FORNICACION = hacer el
amor; ROBO = mecanismo de sobrevivencia, etc) Cuando venga el Espíritu Santo en
tu vida, despertará tu consciencia a la realidad de pecado. No vivirás jamás en
pecados, sino los reconocerás y los confesarás siempre. UN SANTO NO ES UNA
PERSONA QUE NUNCA PECÓ, SINO UN PECADOR QUE HA RECONOCIDO SUS PECADOS, SE HA ARREPENTIDO
DE ELLOS Y LOS HA CONFESADO.
B. EL
MENSAJE CRISTIANO CORRE EL RIESGO DE PERDER SU PODER: - San pablo en su
primera Carta a los Corintios afirmó que su predicación y enseñanzas en medio
de la comunidad cristiana no fue con argumentación filosófica de sabiduría
humana, sino una demostración del poder del Espíritu (1Cor.2,1). El mensaje
cristiano que cambia la vida debe ser anunciado con parresía y con unción del Espíritu Santo. Se necesitan signos y
prodigios (milagros) muchas veces para la conversión. El Papa Francisco este miércoles en su
audiencia general subrayó esta misma urgencia: “cuando el Espíritu visita la palabra humana, se
vuelve dinámico, como ‘dinamita’, que es capaz de encender corazones y hacer
estallar patrones, resistencias y muros de división, abriendo nuevos caminos y
expandiendo los límites del pueblo de Dios” (Basílica de San Pedro, Roma, 29 de
mayo).
C.
EL REINO DE LA OSCURIDAD NOS AMENAZA – Cristo nos asegura que el príncipe de este mundo ha
sido condenado y expulsado (Juan 16, 11; Juan 12, 31), pero el tipo aún no se
rinde. Sigue con mucha potencia y ruido. Sigue engañando e hiriendo a muchas
personas. Tiene muchos seguidores y agentes ahora, aún adentro de la Iglesia
(Masón, etc). Jesús mismo sabía muy bien que Lucifer es así, sabía que su
dinámica preferible es aparecer como “ángel de la luz” para atrapar los
ignorantes/débiles, pues Cristo nos prometió y nos envió los dones del Espíritu
Santo para combatir estas amenazas de satanás. (Lucas 10, 19, Efesios 6, 12).
D.
PARA QUE TU ALEGRIA SEA PERFECTA: en sus últimos días con sus discípulos, antes de subir
a los cielos, Jesús hizo muchas peticiones a Su Padre por nosotros (sus
discípulos). Uno de ellos es para que “SU (nuestra) ALEGRIA SEA COMPLETA” (Juan
16, 24). Ser feliz en el mundo de hoy, muy hostil al camino de Dios, una sociedad
violenta e injusta; tener paz en el alma
en medio de las tormentas familiares, laboral, política, etc, es un hecho
sumamente divino que se logra solo con LA FUERZA DEL ESPIRITU SANTO – el don de
fortaleza y los frutos de perseverancia, mansedumbre, alegría…
3.
EL PEDIDO – culminamos este segundo
capítulo de mi tesis en solidaridad con nuestro Patrón Olvidado, con el PEDIDO DE JESUS en las lecturas de hoy –
ESPERAR EN JERUSALEM HASTA QUE LLEGUE EL PARACLITO. En otra palabra: ¿COMO ME
PREPARO PARA EXPERIMENTAR UN NUEVO PENTECOSTES? ¿QUÉ HAGO PARA REACTIVAR LOS
DONES DEL ESPIRITU SANTO QUE HE RECIBIDO EN MI BAUTISMO Y CONFIRMACION? La
respuesta es: BAUTISMO EN EL ESPIRITUI
SANTO.
Después de la prédica profética de Pedro
el día de Pentecostés (que vamos a escuchar el próximo domingo) la gente que le
escucharon preguntaron: ¿Qué debemos
hacer? Pedro resumió los requisitos para ser renacido de nuevo en el
Espíritu en tres (3) puntos: 1. RECONOCER TUS PECADOS, ARREPENTIENDOSE
DE ELLOS. 2. CONFESAR TUS PECADOS
- Sacramento de la reconciliación – y perdonar
a los demás que te ofendieron. 3. PEDIR
EL DON DEL ESPIRITU SANTO. (véase Hechos 2, 37 – 40). Este proceso se llama
el BAUTISMO EN EL ESPIRITU SANTO. Se realiza en un periodo de NOVENA llamado SEMINARIO
DE VIDA EN EL ESPIRITU. Espera un poco,
antes de crucificarme por proponer estas
cosas de la Renovación Carismática para todos, te invito junto al Sucesor
del Apóstol Pedro, Papa Francisco. Justito, este miércoles, 29 de mayo en la
Plaza de san Pedro, ciudad de Vaticano, el Papa ha enseñado y pedido lo mismo a
los cristianos de todo el mundo: “… el Bautismo en el Espíritu Santo “es la experiencia que nos permite
entrar en una comunión personal con Dios y participar en su voluntad salvífica
universal, adquiriendo el don de la parresía, es decir, la capacidad de pronunciar una
palabra ‘como hijos de Dios’” (https://es.zenit.org/articles/saber-como-esperar-los-pasos-de-dios-catequesis-del-santo-padre/)
¿QUÉ
DEBES HACER AHORA?:
I. Iniciar
una Novena personal al Espíritu santo HOY. La Novena ya comenzó desde el
viernes 31 de mayo. Hoy, domingo es el tercer día. Pero igual tú puedes comenzar
la tuya ahora, si no has comenzado.
II: Buscar una parroquia/Grupo donde
participar en el Seminario de Vida, que culmina en la Vigila de Pentecostés,
con el Bautismo en el Espíritu Santo.
III.
Nunca digas: “ya lo hice muchas veces, ya sé todo; ya estoy preparado”. El
ESPIRITU SANTO HACE COSAS NUEVAS SIEMPRE. Déjate sorprender por Él.
IV.
En estos días de la Novena pide cada día por la Iglesia; por vocaciones santas,
suplica por la Congregación del Espíritu Santo (316 años de fundación); ora por
los cristianos que sufren y mueren por el terrorismo islamista.
V. Dile
CADA DIA al Espíritu Santo: VEN ESPIRITU
SANTO, VACIAME DE MI Y LLENAME DE TI, HASTA REBOSAR. Amen.
NO
te olvides de orar por mí también. EL SEÑOR ESTÉ CONTIGO.
OREMOS:
VEN ESPIRITU SANTO LLENA LOS CORAZONES DE LOS FIELES, ENCIENDE EN NOSOTROS EL
FUEGO DE TU AMOR…

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